lunes 21.10.2019

Agentes de la Policía Nacional vigilan a caballo las zonas de riesgo de incendio durante el verano

Las zonas forestales de Doniños y San Jorge acogieron el pasado viernes a unos vigilantes muy particulares. La sorpresa fue mayúscula para algunos vecinos y visitantes del arenal de Doniños

labores de prevención y vigilancia
labores de prevención y vigilancia

Las zonas forestales de Doniños y San Jorge acogieron el pasado viernes a unos vigilantes muy particulares. La sorpresa fue mayúscula para algunos vecinos y visitantes del arenal de Doniños al toparse en la zona de aparcamiento con un camión policial. Algunos lo reconocieron de inmediato. Otros intuían el motivo de su estancia allí, porque no era la primera vez que se desplazaban a la ciudad en misión de trabajo, ya que suelen hacerlo varias veces al mes. Cuatro agentes de la Unidad de Caballería de la Policía Nacional patrullaron los núcleos considerados de riesgo de incendio en la zona.
El equipo desempeñó en el municipio su labor, básicamente preventiva y de detección precoz del fuego. La jornada fue más tranquila que la que habían vivido tan solo 24 horas antes en Ourense, donde las llamas arrasaron varias hectáreas de terreno. Fue esta última una de las más intensas en lo que va de la campaña estival, que finalizará el próximo día 31. El resto de los días fueron “más bien tranquilos”, tal como aseguró Sebastián González, subinspector de la Unidad Central de Caballería a cargo del operativo de Galicia. Este dispone de dos unidades, una en Santiago de Compostela y otra en Pontevedra –la unidad central está en Madrid–. En cada una de las ciudades hay seis caballos y seis agentes de la mencionada Unidad. Pero en cada operativo trabajan cuatro, para que dos puedan descansar.
La jornada de los integrantes de esta unidad policial es intensa. La puesta a punto de los caballos y su traslado les obliga a adelantar el horario estipulado para realizar las patrullas, de ocho de la mañana a tres de la tarde y de tres a diez de la noche. “Una hora antes tenemos que alimentar a los caballos, equiparlos e iniciar el desplazamiento al punto asignado”, explicó González. Los equinos se trasladan en camiones policiales perfectamente equipados. “En cada vehículo podemos trasladar a seis caballos, con la alimentación y la equipación que necesitan”, señaló. Una vez allí se dirigen a las zonas consideradas de riesgo y desempeñan su labor preventiva, aunque también sancionan a aquellos que queman sin permiso o realizan barbacoas en zonas inhabilitadas para ello.
La relación entre los agentes y los equinos es muy estrecha. Requisito imprescindible para formar parte del equipo es, según explicó Sebastián González, “que te guste el mundo del caballo”.   A cada funcionario le asignan uno y siempre patrullan juntos. Tan solo se separan en la temporada de vacaciones de los agentes o en caso de que el policía esté enfermo. Solo entonces, explicó González, es un compañero el que se hace cargo del animal. Para las funciones encomendadas no sirve cualquier caballo.   “Tienen que ser animales templados, tranquilos, y de gran alzada”, señaló.  
Los medios con los que cuentan los oficiales facilitan su movilidad y les permiten trabajar por todo el país. El viernes estuvieron en Ferrol, ayer en Ribeira... y así hasta finales de agosto. Se terminará la labor de vigilancia y prevención de incendios forestales en Galicia, pero comenzará una nueva etapa para las patrullas de la Unidad de Caballería de la Policía Nacional que los llevará en las próximas semanas a Jaén, Andújar y Úbeda, entre otras localidades del país.
Los caballos, literalmente, “no descansan”. “Nunca están parados”, apuntó el subinspector del operativo de Galicia. Seguridad ciudadana, orden público, congresos, exhibiciones y saltos son otros de los actos que les encomiendan a los equipos a lo largo del año. A todos ellos acuden los agentes, cómo no, acompañados por sus inseparables y apreciados caballos.

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