La Zona de Bajas Emisiones incrementará el número de cámaras de tráfico a casi 200

Un transeúnte pasa junto a una cámara instalada como parte del proyecto Smart City en la rúa Nova | quintana

Como se suele decir, la historia se repite, y quizá por eso algunos aspectos de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), como su énfasis en instalar cámaras de vigilancia de tráfico, recuerdan el proyecto de Smart City que presentó en su día el Gobierno de Carlos Negreira, y que nunca llegó a completarse. El acento en las nuevas tecnologías, la inyección de fondos europeos (Feder en el primer caso y Next Generation en el siguiente) y su objetivo de favorecer la movilidad peatonal permiten establecer obvios paralelismos. Ayer, el concejal de Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad, Francisco Díaz Gallego, aseguró que como parte del ZBE se tratarán de activar las viejas cámaras que se encuentra en calles peatonales como Estrella y Orzán y que nunca llegaron a cumplir su objetivo, llegando a sumar casi 200 las cámaras de tráfico controladas por el Ayuntamiento.


En efecto, Díaz recordó que los fondos Next incluyen una partidas para la vigilancia de las zonas peatonales y en ese sentido, aparte de las nuevas instalaciones, se van a coordinar las ya existentes. “No se va a desechar la tecnología que ya está en las calles. Entre lo nuevo y lo que tenemos, se coordinará todo para poder dar respuesta a esa línea de los fondos Next”, aseguró el concejal de Infraestructuras y Movilidad. Zona de Bajas Emisiones y como señaló el propio concejal.

 

 

El reto consistirá en unificar sistemas distintos como se ha hecho con los sistemas contra la doble fila

 


En cuanto a si esto será realmente posible o si los previsibles problemas técnicos lo harán imposible, el edil declinó posicionarse: “Francamente, de informática e innovación no sé mucho, imagino que sí”. También recordó que parte de los fondos del ZBE van destinados al control con cámaras de los accesos de la Ciudad Vieja, cuyos vecinos llevan reclamando más vigilancia contra los coches sin autorización.


Todo esto convertirá el centro de la ciudad en una de las más videovigiladas de A Coruña, aunque todavía no se ha especificado cuántas cámaras se instalarán en el casco antiguo, se calcula en cerca de 200 las cámaras municipales que controlan el tráfico, la mayoría de las cuales se controlan directamente desde la sala de semáforos de la estación de bus.


Con la incorporación de las cámaras de la Zona Peatonal Vigilada que se encuentran en la calle Orzán, la calle Franja, la Real o la Estrella, y las de la Ciudad Vieja, que controlarían solo unas pocas calles, el número de 200 se superaría holgadamente.

 


Fondos europeos


La instalación de las cámaras en vías peatonales (para sancionar a los coches que estacionan o circulan por ellas) s decidió durante el mandato de Carlos Negreira, como parte del proyecto Smart City. Fueron 11,5 millones de euros (en total, no solo por las cámaras, dado que el proyecto incluía 14 pilotos) que recibió la ciudad de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder).


Pero cuando llegó el Gobierno de Xulio Ferreiro se encontró con un proyecto a medio hacer (o en un 35%, según declararon) y en el que no tenía ninguna confianza pero que debía desarrollar para no verse obligado a devolver el dinero. Así que hicieron lo único que podía hacer: mantuvieron encendidas las cámaras, pero sin que lleven a cabo ninguna función. De esa manera, cumplían la letra del contrato con Bruselas.

 


Precedente


Fue el Gobierno de Inés Rey el que primero en que activó las cámaras: no las peatonales, sino las de vigilancia de la doble fila (que sancionan en calles como la de Juan Flórez o Médico Rodríguez) y que también forman parte del Smart City. Habían costado 900.000 euros procedentes de los fondos Feder, pero seguían inactivas hasta que la alcaldesa decidió adoptar una política de tolerancia cero contra la doble fila, en noviembre de 2019.


También las cámaras peatonales tienen capacidad sancionadora, pero el concejal de Urbanismo y Movilidad siempre ha manifestado que el objetivo de la Zona de Bajas Emisiones no es restringir el tráfico, por extraño que pudiera parecer, sino simplemente recabar datos. Mientras las condiciones de calidad del aire sean las apropiadas, no debería haber restricciones. Pero, al abrigo de los fondos Next Generation, se han reactivado proyectos que se habían demorado mucho tiempo. 

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