
Una de las formas en las que se demuestra el respeto al medio ambiente es, de hecho, depositar la basura en el lugar adecuado. Sin embargo, sigue habiendo casos de vertederos incontrolados, dispersos por la periferia. El año pasado, la sección de medio ambiente de la Policía Local localizó 39 de estos vertidos o depósitos de materiales en lugares de la vía pública, siempre en lugares alejados el término municipal, mientras que en el año 2023 fueron 29.
Esto también tiene su reflejo en el número de informes y denuncias realizados por este motivo que también crecieron levemente, pasaron de 65 a 73. No se trata de un problema que se limite al municipio herculino. El 10 de este mes, el Consorcio As Mariñas, que agrupa a casi todos los ayuntamientos del área (a excepción de Arteixo), denunció un aumento de esta práctica, y que en los vertederos incontrolados se descubrieron, muebles, sillas, colchones, etc.
La entidad supramunicipal recuerda que este tipo de comportamientos “causan un grave perjuicio a nivel medioambiental y provocan, además, malestar entre los vecinos y vecinas”. El Consorcio recuerda que el depósito de este tipo de residuos puede hacerse por medio de la recogida de muebles y enseres, una prestación 100% gratuita.
Irresponsabilidad
Los vertidos incontrolados en el medio del monte los componen a escombros de obra, aparatos electrónicos y domésticos y animales muertos y no obedecen a ninguna otra razón que a la comodidad de deshacerse de la basura cuanto antes, lo que supone una irresponsabilidad clara y manifiesta. Mezclados con los residuos de obra incluyen productos químicos, latas o aerosoles, que son fuente de contaminación por lixivación y, segundo, de riesgo de incendios forestales.
Además, esta práctica es injustificada, porque a menos de quince minutos de cualquier sitio en A Coruña tiene un punto limpio. Es una distancia mínima, y la mayor parte de los municipios disponen además de sistemas de recogida a pie de contenedor de voluminosos. Por lo tanto, que aparezcan muebles o escombros es absolutamente inaceptable, sobre todo si tienen un alto poder contaminante.
Existen muchas pequeñas empresas que se dedican a reformas que siguen utilizando el monte como vertedero, como si por el hecho de que sean residuos inertes no fuera un elemento de contaminación y los tiran por cualquier terraplén. En vez de gestionar los residuos con alguien autorizado.









