Vecinos de Novo Mesoiro achacan a una banda juvenil una ola de delitos

Vista de la calle de la Ribeira Sacra | patricia g. fraga
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Los vecinos de Novo Mesoiro llevan largo tiempo soportando una ola de delitos que muchos achacan a un grupo de jóvenes, algo menos de diez, algunos de los cuales son menores: robos, vandalismo en coches estacionados y en edificios, allanamientos, e incluso atracos alteran la tranquilidad de los residentes de este barrio, uno de los más populosos de la ciudad, que cada semana tiene que informar de algún nuevo incidente.


Entre los delitos más recientes se encuentran dos robos de motocicletas que se encontraban en garajes de la avenida de Novo Mesoiro, para los que solicitan que si se tiene cualquier información se pongan en contacto con la Policía Nacional. Los vecinos también habían denunciado el robo de otra motocicleta días atrás, pero esta apareció poco después, en un punto distinto del mismo garaje de donde había desaparecido. Esa es, precisamente, una de las razones por las que los vecinos sospechan de que tras estos robos se ocultan unos adolescentes del barrio: la facilidad con la que se mueven por los garajes comunales, como si los conocieran perfectamente. Esta misma semana se descubrió otro robo en un aparcamiento comunitario del 16 de la calle de la Ribeira Sacra. El dueño de un turismo descubrió que alguien había entrado durante la noche. Llama la atención el modus operandi porque en vez romper la ventanilla, como suele ocurrir, el ladrón, o ladrones, forzaron la puerta y se llevaron el equipo de música extraíble, además de remover el anterior.


Poco antes, se había robado en otro garaje, este situado en el número 3 de esa misma calle, que acoge varios pisos de protección oficial. Se trata de un comunidad formada por los bloques 15, 17, 19 y 21 que ya dio que hablar años atrás por los episodios de vandalismo que sufrió a manos de los propios beneficiarios de las viviendas sociales, incluidos robos en los garajes. Los vecinos aseguran que los jóvenes, muchos de los cuales son menores, se suelen colar en los portales. “Yo me encontré a unos en el mío. Les pregunté si alguno vivía allí, me dijeron que no y les dije que se largaran”, comenta un residente.


Atracos

Además de robos, los vecinos son víctimas de numerosas gamberradas, porque los coches aparcados en el exterior no están más seguros que los de los garajes: más de uno ha amanecido sobre ladrillos, después de que le robaran las ruedas. También ha habido algún cristal roto a pedradas, aquí y allá pero, sin duda, el incidente más grave fue el que protagonizó un menor de edad en noviembre, cuando atracó dos establecimientos a punta de cuchillo.


Nadie salió herido y la Policía Nacional lo detuvo poco después, pero los vecinos están descontentos con la seguridad de su barrio, aislado del resto del casco urbano coruñés: “No tiene nada más que una patrulla que pasa de vez en cuando por la calle, pero nunca se detiene”.

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