Los vecinos de Os Mallos piden mejoras para evitar la suciedad en la plaza del Padre Rubinos

Cortezas del jardín extendidas por el cemento de la plaza | patricia g. fraga

Los vecinos de Os Mallos denuncian la suciedad que se acumula en la renovada plaza del Padre Rubinos. Aseguran que los jardines centrales no tienen bordillos para limitar la tierra y cortezas, por lo que, cuando hay viento, llena el cemento de residuos. El presidente de la asociación Distrito Mallos, José Salgado, insta al Gobierno local a mejorar la instalación de estos jardines ya que este problema “da una imagen fea y provoca la sensación de que está sin terminar”.


Además, en una plaza donde hay una alta presencia de palomas, “es inevitable que remuevan la tierra y manchen todo”. Por un lado, comenta la falta de bordillos en la zona verde central, pero en los laterales, donde hay bancos instalados, “los topes son metálicos y son peligrosos porque si alguien se cae, puede haber un accidente. Pedimos que sean más altos y consistentes”.


Este último aspecto ya fue trasladado a la concejalía de Medio Ambiente, que cambió los bordillos de las esquinas de la plaza por unos de piedra, “ya que cuando pasaban los coches, estos se rompían”. Salgado espera que estas mejoras puedan verse pronto, y es que, cuando llegue el buen tiempo, “es un sitio de reunión de mucha gente mayor”.


Los vecinos de Os Mallos también solicitaron, hace un par de semanas, la renovación del alumbrado en el barrio. En un comunicado insistieron, una vez más, en la necesidad de mejorar la iluminación, donde, recuerdan, hay calles que por las noches no tienen puntos de luz suficientes.


Demandas

Así, la Plataforma Veciñal dos Mallos manifestó de nuevo su “descontento por la deficiencia en la iluminación. Se comunicó desde el Gobierno local la intención de modificar diferentes puntos de luz de la ciudad, comenzando específicamente por nuestra zona, pero meses después seguimos sin ver esa realidad”.


Por otra parte, el presidente de Distrito Mallos, que gestiona el aparcamiento del barrio, explica la dificultad de estos últimos meses. “El parking no se recupera porque la gente no viene tanto a la zona o aprovechan para compartir coche. Además el precio del combustible, que ha subido tanto, hace que no se utilice tanto el vehículo”, dice. Por ello, este aparcamiento obtiene el 50% de lo que podía recaudar en 2019. “Hay turnos de ocho horas y en cada uno de ellos se hace una media de cincuenta euros, incluso menos. Hace meses, cuando la situación era normal, se podían llegar a recaudar desde 180 a 200 euros en cada turno”, considera José Salgado.

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