Usuarios denuncian la “odisea” para coger un taxi en A Coruña y el sector dice que hay licencias suficientes

“¡Suerte!”, le dijo ayer una joven a otra en la parada de taxis de la avenida de Os Mallos mientras se subía a un vehículo tras “treinta minutos de espera”. Allí se quedaban otras tres personas, mirando la hora en su móvil cada pocos segundos. A poco más de un kilómetro, en Ramón y Cajal, el viernes cuatro personas aguardaron un buen rato la llegada de un taxi tras el chaparrón que comenzó sobre las 20.45 horas.
Lo cierto es que en las últimas semanas numerosos usuarios de taxis han expresado sus quejas por el tiempo de espera en las paradas. “Coger un taxi últimamente es una odisea. A veces sales de casa tranquilo pensando que llegas a tiempo a tu cita porque sales con 20 minutos de antelación, pero al final es lo que te pasas esperando que llegue uno a la parada. Me ha ocurrido unas cuatro veces este mes”, señala Francisco Iglesias.
“Por la noche soy consciente siempre de que, si vuelvo tarde a casa, voy a tener que hacer cola en el Obelisco o donde me coincida, pero llevo dos semanas encontrándome con el mismo problema a las cinco o seis de la tarde de un miércoles”, comenta Jenni Lema.
El presidente de Teletaxi, Ricardo Villamisar, reconoce ser conocedor de las quejas de los usuarios, pero cree que “generalmente, vienen de la gente que llega a la estación y tienen que esperar. Si la gente que sale de los primeros vagones coge taxi y se cargan veinte coches, es lógico que haya que esperar dos o tres minutos a que lleguen otros”.
La segunda quincena de agosto, dice, “suele ser más tranquila, ya que no hay actividad diaria laboral ni colegios, entonces lo que suele ocurrir es que los conductores cambian el turno para reforzar las noches”. Su opinión es que el servicio “funciona correctamente, aunque en momentos puntuales haya que esperar. La distribución del trabajo es muy variable: si llueve, se utiliza más taxi, al igual que si hay algún evento”.
Otro factor que ha provocado el aumento de la demanda es “la peatonalización de las calles, porque se reduce el uso del coche particular. La gente si tiene que bajar al centro ahora no baja en coche, baja en taxi, bus o en BiciCoruña. Los hábitos están cambiando”, expresa.
A la pregunta de si sería necesario ampliar el número de licencias –A Coruña cuenta con 522, lo que corresponde a un taxi por 478 ciudadanos, de los 250.000 que hay en la urbe–, Villamisar opina que no. “No sería viable porque, aunque esos picos de demanda se cubrirían, en las horas valle no cogeríamos en las paradas y estaríamos parados. La Ley del taxi tiene establecido el número de licencias y estamos por encima de la media –estipula que en los ayuntamientos con más de 150.000 habitantes tiene que haber un taxi cada 900 personas–, por lo que no nos planteamos solicitar más licencias”, concluye.























