
Los vecinos de las Casas de Franco están muy cerca de ver sus deseos convertidos en realidad, ya que si nada se tuerce será en los próximos días cuando se dé por finalizada una de las actuaciones municipales que más ha dado que hablar, y que más protestas ha causado, de los últimos años. Está previsto que los técnicos municipales acudan el martes a supervisar y dar el ok definitivo a unos trabajos que, esta vez sí, satisfacen la necesidad de los residentes en el entorno. Aproximadamente un millar de personas que protagonizaron, entre 2024 y 2025, llamativas y ruidosas movilizaciones contra el proyecto inicial del Gobierno local.
De ese descontento nació una plataforma vecinal de afectados de la que Deborah Cotelo es portavoz y rostro más reconocible. Ella misma se encarga todavía de supervisar los avances de la obra y, cada día, intercambiar pareceres con los operarios. Por eso, y antes de que se rompa el amor con lo que debe ser la antesala de sus portales, ha remitido lo que espera que sea un último escrito a María Pita. Son pequeños detalles, pero llegados a este punto consideran que sería una pena no hablar de satisfacción total. “Hemos pedido una reunión para comentar ciertos detalles pequeños, como por ejemplo las virutas de madera que deben absorver la humedad y que, con el aire, se esparcen por todo el entorno”, dice. “Además, colocaron seis bancos con respaldo y queremos saber si podrían instalar algunos más”, añade. Por otra parte, y a falta de la entrega definitiva, también solicitan la colocación de más papeleras y contenedores, además de pulir ciertas “grietas” en el suelo. También muestran su preocupación por el óxido que con las últimas lluvias se desprendió de las jardineras. No obstante, remitida la consulta, hay que decir que no se trata ni de una queja ni de un nuevo frente abierto.
Felicidad
Deborah Cotelo se deshace en elogios hacia el resultado final del entorno de las Casas de Franco, algo que considera el resultado del entendimiento entre los vecinos y el Ayuntamiento. “La verdad es que hay un espacio y una limpieza increíbles. Podemos hablar de más espacio y más luz en las viviendas, porque antes todo era oscuridad”, manifiesta. “Nos encanta cómo ha quedado y no podemos tener más que buenas palabras”, prosigue.
La representante de la plataforma mira atrás a la sucesión de cortes de calles, visitas a María Pita, caceroladas y hasta intercambios de pareceres excedidos en el tono a la hora de apelar a la alcaldesa. “La lucha ha merecido la pena”, sentencia. “Lo hemos pasado mal, pero si pensamos en lo que iban a hacer y miramos a esto que vamos a tener no tiene nada que ver. La zona va a ganar mucho y sales a la calle y hasta te da el sol por las mañanas, por eso la gente está contentísima”, matiza.
El próximo mes de agosto se cumplirán dos años del inicio de las obras, aunque poco o nada tiene que ver el resultado final con la intención inicial. Desde lo que los vecinos calificaron de “muro de hormigón de metro y medio” a los cambios en el cableado el proyecto ha variado notablemente. De hecho, el pasado mes de febrero se aprobó una modificación de 170.000 euros para los trabajos pendientes.












