El transporte público no remonta y tiene un 18% menos de viajeros que en la prepandemia

Varias personas acceden a un autobús en la parada de los Cantones | quintana

El transporte público es uno de los sectores que más están tardando en recuperarse de los efectos de la pandemia. El vehículo personal se convirtió en un modo de mantener la distancia social durante lo peor del virus, así que muchos decidieron mantenerse alejados de las paradas de bus. A día de hoy sigue siendo obligatorio para los viajeros lucir la mascarilla dentro de los autobuses y solo eso basta para recordar que la situación dista mucho de la normalidad. La propia Compañía de Tranvías reconoce que siguen con un 18% menos de ocupación que en 2019.

El director de Tranvías, Ignacio Prada, asegura que este año empezó “especialmente negativo”. Basta recordar que, durante el mes de enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, estalló la quinta ola, lo que conllevó una nueva reducción de viajeros por encima de los habituales siendo casi un 22,7% menos que en 2019, “de ahí que afecta a la media de lo que llevamos de año”.

De todos modos, la cifra es mejor que la de años anteriores En 2020 habían perdido el 41% de sus viajeros y el año pasado, un 29%, así que una cifra de un 18% es positiva. Prada admite una “ligera recuperación” que no ha sido suficiente para afrontar los incrementos de precios en los suministros, especialmente los del combustible durante el mes de marzo, que, durante varias semanas, fue de casi un 75% más con respecto a la media del año 2021, ya de por sí alto.

Además, Prada recuerda que se sigue manteniendo la misma tarifa de 1,20 euros, aquella establecida unilateralmente por el Ayuntamiento en 2019 y la misma tarifa que estuvo en vigor previamente en el año 2012.
“Esperamos que el resto del año pueda seguir recuperándose poco a poco, a medida que vayamos dejando atrás esta pandemia”, deseó el director de Tranvías.



Al Tribunal Supremo


No está de más recordar que, en diciembre, la alcaldesa, Inés Rey, anunció que aguardaría a que el Tribunal Supremo se pronunciara sobre la bajada del billete del bus urbano de 1,30 a 1,20 euros que había sido aprobada (de forma unilateral, como recalca Ignacio Prada) por el anterior Gobierno local.

Después de que una sentencia judicial declarara inválida esa rebaja la tarifa de bus decretada durante el mandato de Xulio Ferreiro, la Compañía de Tranvías había anunciado su intención de subir el precio un 18,3 por ciento, hasta los 1,42 euros (para el billete no bonificado). Sin embargo, al final, aceptó aguardar por la decisión del Supremo. La Marea Atlántica, que considera que la rebaja era necesaria y que la empresa obtiene “beneficios excesivos”, denunció en su día “o intento de chantaxe da Compañía de Tranvías” y recuerda que esta lleva siete años sin renovar la flota de autobuses.

A este respecto, hay que tener en cuenta que la concesión de la Compañía de Tranvías está terminando lo que también afecta a la planificación de las nuevas rutas de bus que el anterior concejal de Movilidad, Juan Díaz Villoslada, prometió pero nunca llevó a cabo. Para contemplar las modificaciones más importantes habrá que esperar a que se licite la nueva concesión de buses.

Actualmente, hay varios asuntos judicializados, aunque se despejó el plazo máximo de vigencia de la actual concesión de Tranvías (2024). La concejalía de Movilidad prepara unos pliegos que incluyen el cambio completo de flota (incluida la electrificación) y los ajustes más profundos. Hasta entonces, es posible que este año se vean algunas mejoras, pero serán únicamente cambios puntuales. 

El transporte público no remonta y tiene un 18% menos de viajeros que en la prepandemia

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