
Según la organización, fueron 17.000 los asistentes ayer, entre los que se encontraban varios grupos de amigas celebrando despedidas de soltera. Desde Madrid, pasando por Asturias, Burela y Vigo, el Morriña Fest fue el lugar perfecto para festejar los futuros casamientos. En total, 31.000 personas vibraron a lo largo de las dos jornadas del festival en el muelle de Batería.
El más madrugador ayer fue el grupo Querido, llegado desde Vigo con la voz característica de Andrés Ferreiro. Luego, el indie-pop de Hey Kid que, tras persignarse varias veces antes de salir al escenario, cantó con el coruñés Íñigo Quintero y el navarro Inazio. El fuego llegó de la mano de ‘Tu Otra Bonita’. “Sois la hostia, A Coruña. Gracias por venir tan temprano a vernos, habéis hecho un esfuerzo enorme”, agradeció el cantante Héctor Lacosta. Desde el otro lado del charco aterrizó Elena Rose, enfundada con una camiseta del Dépor. Desde 2020 continúa su trayectoria en solitario con éxitos como ‘Me lo merezco’.
Después llegó el momento de la nostalgia con Pignoise. El público se vino arriba con ‘Todo me da igual’. Pese a que presentaron algunas de sus canciones de su próximo álbum, el ‘remember’ fue tal, que la gente que esperaba a la siguiente cantante en el otro escenario, Miriam Rodríguez, gritaba a pleno pulmón ‘Nada que perder’. La ‘extriunfita’ de Pontedeume gritó a los cuatro vientos: “Estamos muy agradecidos de estar en casa”, gritó. Mikel Izal fue el siguiente. Y de Pamplona a Madrid, con Marlon.
Y por fin, Nathy Peluso. La más curvilínea y elocuente llegó pasadas las diez de la noche desde la mismísima Argentina. Gritos de emoción dieron paso a ‘Corleone’, con la que demostró su poderío en los escenarios. Rozando la medianoche llegó el reguetón de la mano de los puertorriqueños Ozuna y Jhayco. Mucho baile pegado para disfrutar a lo grande de la noche coruñesa.











