Solo el 10% de las viviendas en alquiler de la ciudad cuesta menos de 500 euros

Un hombre camina frente a una inmobiliaria de la ciudad | quintana

Una oferta de alquiler en mínimos históricos y precios elevados hasta su cifra más alta registrada hasta la fecha. Así se presenta la actual radiografía del mercado de la vivienda en A Coruña, que cuenta con tan solo un 10% de pisos con un coste inferior a los 500 euros mensuales.


La Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) estima que en la ciudad hay 600 viviendas en el circuito de comercialización, los mismos que en Vigo. El 90%, reflejan en un informe realizado esta semana, se ofertan por más de 500 euros de renta y el valor del metro cuadrado de los pisos en arrendamiento se sitúa en los 8,6 euros al mes.


Rentabilidad

La patronal inmobiliaria destaca, además, que la rentabilidad que perciben los propietarios con el alquiler tradicional es de un 5,4%, mientras que en Vigo es del 5,8%.

El presidente de la federación, Benito Iglesias, sentencia que “nunca hubo menos oferta de vivienda en alquiler y jamás en la serie histórica se han alcanzado precios más altos que los actuales”. Las causas que podrían explicar esta circunstancia son varias. Por un lado, la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias destaca la “desconfianza absoluta” de los propietarios hacia una ley estatal de vivienda “que los deja en una situación de inseguridad jurídica”.


La segunda razón que expone la patronal es la derivación de inmuebles de alquiler tradicional hacia el arrendamiento de viviendas vacacionales, por rentabilidad y seguridad, a lo que se suma la “falta de incentivos y bonificaciones fiscales a los propietarios”. Según Iglesias, la situación no va a ir a mejor a corto plazo por varias decisiones de los arrendatarios. Hay un gran número de propietarios que sopesan pasarse al alquiler de temporada “porque es un segmento que no se contempla en la Ley de Vivienda”.


Esto se debe, aclara el presidente de Fegein, a que “este alquiler está sujeto a la ley de arrendamientos dentro de la categoría diferente a la de vivienda, ya que suele utilizarse no para satisfacer las necesidades permanentes del propietario, sino para cubrir las necesidades de movilidad laboral o de estudiantes”. Eso sí, siempre debe figurar en el contrato a qué obedece la temporalidad y dónde está situada la residencia habitual del inquilino, que tiene que ser distinta a la vivienda arrendada. También habrá un alto porcentaje de propietarios que se pasarán a inmueble turístico. “En estos momentos hay más de 14.500 viviendas vacacionales en el circuito de comercialización en Galicia, frente a las 3.200 en el mercado de alquiler tradicional. La comparativa es cristalina y brutal a la vez”, añade Benito Iglesias.


Estas cifras muestran que en la comunidad hay casi cinco veces más oferta de turismo vacacional que de alquiler tradicional, algo que, de confirmarse los temores del presidente de Fegein, podría ir en aumento.

Solo el 10% de las viviendas en alquiler de la ciudad cuesta menos de 500 euros

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