
Marta Ortega volvió a ser este sábado protagonista indirecta en Casas Novas, pero no por su papel institucional, sino por su implicación emocional con cada uno de sus caballos. En la jornada vespertina, todos los focos se dirigieron a Elwikke, el equino de 13 años que competía en el exigente Campeonato Porsche con el jinete neerlandés Maikel van der Vleuten.
Durante buena parte del recorrido, la prueba parecía encaminarse hacia un desenlace perfecto. El binomio avanzaba con solvencia, saltando obstáculo tras obstáculo con precisión. Desde su palco privado, Marta Ortega observaba cada movimiento con la tensión de quien no solo dirige, sino también siente. Y cuando todo apuntaba a un cero limpio, el último salto cambió el guion: Elwikke derribó la valla final, sumando cuatro puntos de penalización.



La reacción de su dueña fue inmediata y elocuente. Marta se llevó las manos a la cabeza en un gesto que rápidamente captó la atención de fotógrafos y asistentes. No fue un simple fallo técnico en la pista; fue un momento de desilusión palpable que dejó claro hasta qué punto la presidenta de Inditex vive con intensidad cada paso de sus caballos.












