
La asociación de vecinos de Eirís, la Uxío Carré, está indignada. En una reunión, representantes del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) les anunciaron que no hay ninguna posibilidad de salvar las 38 casas que se encuentran en la zona donde se construirá el polígono de Monte Mero, entre Xuxán y Pedralonga, junto a Alfonso Molina. Los afectados consideran que no se ha hecho ningún esfuerzo para tratar de evitar el derribo.
Aunque Heriberto García Porto, el director xeral do Instituto de Vivenda e Solo, les aseguró que se buscarán "as solucións menos perxudiciais" , los vecinos no están tranquilos. Ya han formado una plataforma de afectados y presentado alegaciones a la Declaración de Interés Autonómico. Cerca de 200 personas integran dicha plataforma, 170 de las cuales perderán su casa.
El equipo redactor ya ha presentado la propuesta de ordenación, y no están conformes. "Non hai pudor en expulsar á veciñanza das súas casas para facer chalés, pero si o hai para expropiar edificios baleiros e facer vivenda pública na cidade", denuncian. Señalan que el Plan de Interés Autonómico (PIA) es procedimiento que ofrece menos garantías a los afectados, aunque la Xunta alega la necesidad de construir vivienda. Además, es el más rápido: se hace precisamente para saltarse los trámites que normalmente tardan décadas, con motivo de alguna urgencia. Es decir, que dentro de año y medio podría empezar a construirse.
A los afectados también les llama la atención la velocidad con la que se está redactando el proyecto. La xunta adjudicó el contrato hace menos de una semana, pero ayer ya les mostraron el plano de la propuesta de ordenación. Y ellos no encajan en ella. "O que nos ofrecen é a posibilidade de construir nunha parcela nunha zona limitada por eles", señala Mónica Díaz, presidenta de la asociación y portavoz de la plataforma. Añade que expropian a precio de suelo rústico, cuando en el catastro figura como urbanizable. "Teño alcantarillado e fibra óptica, e me recollen o lixo", señala Díaz.
Los vecinos habían acudido a la reunión con la esperanza de que, por lo menos, algunas viviendas se salvaran. Son casas de más de un piso, en el que viven familias enteras. A veces, tres generaciones. Muchos son gente humilde, y abundan los jubilados, que no pueden hacer frente al gasto que supone construir una casa nueva. "Creíamos que se podería conservar parte das casas e construir outras en medio, unificarlas"; explica Díaz.
Por eso la reunion de ayer fue un jarro de agua fría, el equipo de arquitectos que trajo la Xunta les ofreció muchas explicaciones técnicas, pero pocas soluciones reales. "Hai xente que herdou dos seus avós, que cobran o soldo mínimo. É unha zona rural, e estan a ver como saen as patacas, os pementos", explica. Todo eso desaparecerá cuando lleguen las máquinas. "Veñen a por Eirís e a exente está moi enfadada", concluyó.

Fase incipiente
Desde la Consellería de Vivienda recuerdan que el ámbito del Monte Mero ya está definido en el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) como urbanizable y recuerdan que el PIA está todavía en una fase "moi incipiente", centrada en la ordenación. La Xunta promete seguir manteniendo el contacto con los afectados, dado que no hay un proyecto definitivo.
Sí reconoce que les transmitió a los afectados que la ordenación no permite mantener la ordenación actual. Solo proemte a "analizar polo míudo" la situación de todos los afectados para encontrar la solución más ventajosa en todo caso. Una posibilidad que ofrece a los propietarios es que, si no quieren relojarse en una parcela destinada a vivienda unifamiliar, pasen a vivir en uno de los nuevos bloques de viviendas, pero no ha aclarado en qué condiciones.























