
El tramo de acera frente al número 137 de la ronda de Outeiro se está volviendo un lugar muy frecuentado por las autoridades. Si hace unos días era la Policía Local, esta tarde le tocó el turno a la Nacional, que se personó allí ante un aviso de que dos sujetos se habían enzarzado en una pelea. Cuando llegaron, uno de los participantes presentaba un profundo corte en la cara, pero no se produjo ninguna detención porque el herido no quiso presentarse una denuncia.
Se trata de un episodio más de una larga serie que ha elevado la demanda de seguridad por parte de los vecinos, aunque en verano se reduce el número de efectivos policiales por el período vacacional, como en cualquier otro sector. Además, de peleas, los vecinos denuncian otras molestias, como robos y suciedad.
Ese tramo de acera, junto a un badulaque, se ha convertido en un punto de encuentro de individuos marginales que viven tanto en Os Mallos como en barrios cercanos, como la Sagrada Familia, y que pasan horas allí, muchas veces bebiendo, sentados o apoyados en la barandilla del aparcamiento subterráneo. Esto acaba provocando altercados como los que se vivieron hoy y que tan harto tienen a los vecinos.












