
Los vecinos de O Ventorrillo, especialmente la comisión de fiestas, ya respira un poco más tranquila. El último llamamiento a la colaboración entre residentes en el barrio se convirtió en todo un despliegue de seguridad para cazar, de una vez por todas, al timador que durante años había estafado a quienes creían estar dando un donativo para la celebración de los festejos de octubre. A lo largo de la tarde del viernes, y tras el enésimo intento de fraude, una persona tomó una fotografía y dio aviso a los miembros de la directiva vecinal, que acudieron al lugar de los hechos para tener una conversación con el pícaro.
Lo curioso del caso es que parece versátil a la hora de inventarse historias con las que engatusar a sus víctimas, ya que esta vez no intentaba recaudar para las fiestas, sino vender lotería en beneficio, supuestamente, de una asociación de personas de movilidad reducida que no en realidad no existe. Tal y como sospechaban en el entorno de O Ventorrillo, se trata de una persona adulta, de unos 60 años, que se caracteriza por tener un ojo de cristal y apariencia desaliñada.
La verdadera comisión de fiestas ya ha puesto su fotografía y descripción al servicio de la Policía Local para que tome las medidas pertinentes y evitar que, lo que debe ser la semana grande para todos, se convierta en un enorme disgusto para algunos.












