
Colas, carreras y mucha purpurina. Así se podría resumir el comienzo del Morriña Fest. Los fans se agolpaban a las puertas del muelle de Calvo Sotelo para coger sitio en primera fila y poder corear las canciones a pleno pulmón, pese a que tengan que esperar algunas horas bajo el sol herculino para disfrutar de sus artistas favoritos.
Sin embargo, hubo también mucha gente que esperó hasta última hora para acudir a la Fábrica de Tabacos a recoger sus pulseras. Incluso, algún despistado, pensaba que todavía se entregaban en los jardines de Méndez Núñez, como los años pasados.











