viernes 15/1/21

El número de personas que comen en Padre Rubinos creció un 20% en 2017

A pesar de que la recuperación económica se va asentando como una tendencia sobre el papel, todavía falta mucho para que la bonanza se deje notar entre las personas más desfavorecidas, las que se hayan en riesgo de exclusión.

La Real Institución Benéfica y Social Padre Rubinos presentó los actos de su centenario, que se celebran a lo largo de este año | quintana
La Real Institución Benéfica y Social Padre Rubinos presentó los actos de su centenario, que se celebran a lo largo de este año | quintana

A pesar de que la recuperación económica se va asentando como una tendencia sobre el papel, todavía falta mucho para que la bonanza se deje notar entre las personas más desfavorecidas, las que se hayan en riesgo de exclusión. El presidente de la Real Institución Benéfica y Social Padre Rubinos, Eduardo Aceña, señaló como botón de muestra que en la última Nochebuena batieron una marca histórica en lo que se refiere a asistencia a la cena: cerca de 185 celebraron una de las fiestas más importantes del año en el comedor de la institución. “Es un récord”, asegura Aceña, que calcula que lo normal es rondar los 160 comensales. Pero en realidad, este dato se encuadra dentro de un panorama más amplio, en el que la demanda de algunos servicios de Padre Rubinos creció casi en un 20%.  
“Actualmente estamos al máximo. Todo está colapsado: el albergue, el comedor e incluso el ropero”, señala. Sin embargo, el servicio que más se ha incrementado es quizá el más necesario: el del comedor, que ha crecido casi un 20%, pasando de servirse más de 104.00 comidas en 2016 (desayunos, comidas y cenas) a 124.840 en 2017. La mayor parte de los usuarios acuden al mediodía para comer, aunque Aceña señala que las cifras pueden variar día a día. “Nos movemos en una horquilla entre 120 y 140 al día”, apunta. 
Suben las admisiones 
Las pernoctaciones han experimentado también un incremento, aunque este haya sido algo menor: un 13%. La media diaria de usuario del albergue pasó de 58 a 66 jornadas. Es decir, que en 2017 se registraron 24.176 pernoctaciones. 
Un incremento aún menor registró el servicio de ropero, donde todo el que lo desee puede encontrar ropa de segunda mano de su talla. El servicio incluye duchas y creció un 11,37% en total. De la misma manera, la tasa media de admisiones diarias subió en más de un  7%.
“Naturalmente, eso significa que hay que incrementar el número de recursos que destinamos –señaló Aceña– pero el esfuerzo que estamos realizando es sostenible, gracias sobre todo a nuestro equipo de profesionales, que tiene una gran calidad humana”. Entre sus logros, destaca la integración laboral de diez personas durante 2017, a lo que hay que añadir a una docena más a los que se les proporciona trabajo en el ropero. 
Este año se continúa con el proyecto con la nueva promoción de nueve alumnos que comienzan su curso de 350 horas para la capacitación profesional en diseño, patronaje y ensamblaje textil.  
A esto hay que añadir las ayudas económicas que se realizan de forma directa y que también se han incrementado. Son 50.000 euros que la institución repartió entre 1.632 personas a través del abono de sus facturas pendientes, y no de forma directa. 
Tercera Edad 
Además, en la residencia de la Tercera Edad y la escuela infantil, donde las listas de espera son crónicas. Así, por ejemplo, en la primera son 538 los jubilados que esperan su turno para poder entrar, mientras que en el caso de la escuela, son 120. “Pero no se queda ningún niño fuera, se distribuyen entre las escuelas municipales”, advierte Aceña.
El presidente destacó que el crimen del pasado día 8, cuando un indigente mató a otro a puñaladas, les ha obligado a revisar e intensificar su control de accesos, con el gasto que supone: “Pero lo vamos sosteniendo”. l

Comentarios