
La segunda ley de la robótica de Isaac Asimov, padre de la ciencia ficción, determina que un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley (no dañar a las personas). Por tanto, las ensoñaciones más optimistas de los adeptos al género se han cumplido en A Coruña gracias a Nova Robots, una empresa que, sirviendo de enlace entre Japón y España, ha ido poco a poco desde su reciente creación en febrero de 2024 llenando la ciudad y el área metropolitana con androides que dan respuesta a múltiples usos relacionados con la limpieza y la hostelería.
El responsable de Nova Robots es Emilio Aldao, un coruñés que, tras estudiar Audiovisuales en la ciudad y trabajar en un estudio de infografía y diseño 3D que hacía modelos para empresas constructoras, terminó por emigrar a Asia, donde descubrió el mundo de la robótica. “A raíz de la crisis de 2007 decidí irme a Asia porque siempre había tenido contacto con el continente: mi mujer es japonesa y llevo 20 años viajando allí”, explica. Allí desempeñó diversos trabajos en China y después en Japón, donde vivió ocho años.
Entonces llegó la pandemia: “Como a muchos otros gallegos la pandemia me pilló lejos de casa, en Tokio. Mi experiencia en el país pasó de ser maravillosa a tener problemas relacionados con la socialización. Empecé a echar de menos esto”. Y pensó en volver, pero no con las manos vacías. “En Tokio es común encontrarse con robots en restaurantes, supermercados, hoteles... hasta cuando vas al banco el vigilante de seguridad es un robot”, comenta. “Los japoneses tienen una visión muy práctica de la tecnología, la utilizan como un medio para ser más eficientes en su trabajo. Con el tiempo uno se va adaptando al lugar donde vive, y en mi caso no fue menos… Con cada viaje de regreso a España me encontré con situaciones que podrían resolverse de una forma más práctica. De ahí que me animase a emprender el proyecto de robótica”, resume.

Así, habló con fabricantes y visitó ferias de tecnología hasta dar con Pudu, la empresa china fabricante de los robots que distribuyen, para ser su representante en España. Impulsado además por el programa de emigrantes retornados de la Xunta, en febrero del año pasado abrieron una tienda en Alfredo Vicenti en A Coruña y otra en Madrid. Aquí, a su vez, cuentan con un centro de soporte en Culleredo, en la sede de la empresa Vicon Sistemas (“un partner estratégico”), al que les llegan los robots. “Ahora que empezamos a asentarnos nuestra idea es empezar a traer tecnología directamente desde Japón. Somos una empresa gallega con ADN nipón”, asegura.
Trato personalizado
Los robots que venden pueden categorizarse en dos grandes tipos: limpieza y reparto. En el primer caso, modelos como el CC1 (uno de ellos sorprendió en diciembre del año pasado a los clientes del Gadis de San Agustín vestido de Papá Noel) o el MT1 se ajustan a cualquier tipo de superficie. En el segundo, destacan los Bellabot como el del restaurante Sushi Utopía situado en Matogrande.
No obstante, el papel de Nova Robots va más allá de la venta y distribución. “Lo personalizamos a la carta”, comenta Aldao. Por ejemplo, acaban de implantar recientemente un robot camarero en una pizzería de Culleredo, La Scaletta: “El dueño quería que se llamase Armando. Lo vestimos con un frac e hicimos que hable español con acento italiano”. “Somos bastante frikis de la tecnología y nos gusta dar un servicio al detalle: no se trata solo de comprar y vender robots, sino de dar un servicio a la carta”, reitera.
La mayoría de sus clientes son grandes empresas como Inditex, Gadis o Estrella Galicia, para las que los robots limpian sus naves industriales. Lo hacen con gran eficiencia: “Un robot barredor es capaz de limpiar una nave de hasta 20.000 metros cuadrados en nueve horas y media de trabajo”. Los precios varían y los calculan en mensualidades, pero un equipo puede salir por entre 300 y 500 euros al mes. “Aún cuesta verlo, pero la robótica, como la IA, está cambiando el mundo en el que vivimos”, sentencia.









