
Eso de que nadie es profeta en su tierra es un tópico que hace tiempo que Xoel López derribó a la hora de presentarse ante sus paisanos. Por lo tanto, que una jornada inaugural de los conciertos de la playa en el Noroeste podría funcionar en clave íntegramente gallega tampoco debe ser sorpresa con el ‘triunvirato’ ecléctico que descargó sus propuestas sobre el arenal de Riazor: Carlos Ares y su pop desenfadado, Luar na Lubre y el peso de la tradición y el academicismo, así como Grande Amore y sus sonidos rasgados y letras atrevidas.
Todo acompañó para que el ambiente fuese de manual: desde el calor sofocante a la curiosidad de quienes se acercaron a escuchar “cosas nuevas”. Ese fue otro de los aciertos de la propuesta de este año: a falta de un megagrupo que acapare todas las miradas y minimice el carácter coral de la programación. Y eso que el encargado de abrir la mecha, Carlos Ares, va quemando a marchas forzadas todas las etapas hacia la consideración de artista de referencia. Cuantificable en número, pues con respecto a su espectáculo de madrugada hace un año en el Recorda Fest la capacidad de convocatoria se incrementó notablemente. Riazor fue una entre las paradas de festivales de este artista local que ya sabe lo que es triunfar en el BBK en la Riviera de Madrid.
A las 21:04 se dio por inaugurada la jornada playera del Noroeste, con las filas delanteras llenas hasta la entrada del Playa Club. Ares, que dedicó el concierto a Nonito Pereira, salió al escenario de negro, guitarra acústica en mano y acompañado de cinco músicos y mucha percusión. Entre la puesta de sol y ese aire hippy de Ares y su banda aquello parecía una fiesta playera de Ibiza.
Plato fuerte
La vinculación entre la playa y Luar na Lubre la conocen bien los coruñeses que se acuerden de lo que fue entrar en el siglo XXI. Exactamente 26 años y una semana después del histórico concierto de Santa Cristina junto a Mike Oldfield entendieron que el folk sigue calando en A Coruña.
Salieron al escenario de negro, con una ovación cerrada, y con ‘Fonte do Araño’ para abrir boca en una noche llena de homenajes en la que Luar na Lubre también se acordó de Nonito Pereira y de Emilio Cao.
Por otra parte, la llegada del Noroeste a la playa de Riazor provocó también que las Habaneras pudieran recuperar su lugar habitual en la plaza de María Pita. El festival de música tradicional había vivido dos intensas jornadas en el teatro Colón, pero esta vez, a la tercera, pudo celebrarse al aire libre.












