
San Andrés celebró, como si de una gran fiesta se tratase, su reapertura total el pasado 27 de febrero. Seis meses de actividad sin vallas, maquinaria ni cortes de tráfico que ya tienen respuesta por parte del tejido comercial de la zona: el resultado es tan positivo que ya quieren más. Tanto es así que comerciantes y hosteleros de la gran arteria coruñesa piden que sea peatonal.
El propietario de La Crisálida, en el número 54, Ramón Santos, asegura que la nueva imagen de la vía “se ha notado mucho, y para bien”. “En estos seis meses, lo que hemos visto es que ha habido una gran afluencia de público, no solo el habitual de la zona que habíamos perdido por las obras –explica–, sino también de vecinos de otras áreas que se han acercado para ver la actuación concluida”.
Este comerciante, al frente también de un segundo local, Labores La Crisálida (número 2), añade, además, que han percibido que “ha vuelto mucha gente con problemas de movilidad que, gracias a que la calle es más accesible, ha vuelto al comercio local, cosa que es buena para todos”. En definitiva, señala, “el balance es muy positivo; la reforma era necesaria y se llevaba pidiendo muchísimos años. Era una promesa de todos los gobiernos municipales que por fin se fructificó, y esperemos que para muchos años”.
No obstante, Santos cree que la reforma es “incompleta”, y es que su deseo es que “la calle sea ya peatonal, cosa que seguramente ocurra en unos años porque cualquier centro urbano de cualquier ciudad del tamaño de A Coruña la tiene”.
Óscar Castro, de Butcher Shop, en el número 26 de San Andrés, sostiene que la actividad en su comercio “ya está a niveles de cuando no había obras, un año en el que tuvimos un 37% menos de ventas”. Por aquel entonces, comenta, “no había ningún tráfico de gente, pero en estos seis meses ya hemos recuperado el 30%, por lo que hemos vuelto a la normalidad, creciendo como en 2023. Cuando acabe el año seguramente estaremos al mismo nivel que antes”. Este comerciante también comparte la visión de que la vía “tiene más tránsito; se ve mucha más gente y yo, personalmente, estoy encantado. Ojalá fuese peatonal, porque un centro solo para los peatones ayudaría muchísimo, solo hay que ver el buen resultado que ha dado la plaza de Lugo”.
Uno de los locales insignia de San Andrés, el Café de Macondo, en el número 106 de la calle, también se ha visto beneficiado por su transformación. Su propietario, Ángel Brey, insiste en la humanización de la vía. “Me gustaría que fuese peatonal o, como mínimo, que se retomase el concepto de fines de semana cerrado al tráfico”.
La renovación de San Andrés, dice, supuso “mayor afluencia y más gente en los locales tras un año duro en el que la obra castigó a la gente. Ahora la calle ha recuperado su esplendor y estoy seguro de que va a seguir yendo para arriba porque la gente valora más la calle y la bola va a ir creciendo”.
Carácter comercial
La actuación en San Andrés duró doce meses y contó con un presupuesto de 3,2 millones de euros. La alcaldesa, Inés Rey, reconoció en su inauguración que fue uno de los objetivos “más ambiciosos de nuestro gobierno”. “Queríamos transformar esta calle porque era una demanda constante de vecinos y comerciantes. Queríamos hacerlo bien, con mimo y con respeto. Hoy, después de ver el resultado y testar el sentir de los vecinos y comerciantes, creo que podemos estar satisfechos con esta obra”, manifestó la regidora, quien siempre destacó que, además de humanizar la calle, se buscaba reforzar su carácter comercial.
Desde entonces, la transformación de San Andrés llegó de la mano de nuevas aperturas de negocios de hostelería, que encontró un nuevo filón en la vía, tal y como apuntaban meses atrás los expertos. Salpica Mar en Barra, en el número 53, Vibra!, Açaí Club (126), que se encuentra a tan solo unos pasos de Nösso Kevab, que abrió durante las obras, y la hamburguesería Pink’s!!, son algunos ejemplos de nuevos establecimientos de restauración. También de un futuro hotel que estará instalado en el número 140.
Y la obra sirve, además, como reclamo inmobiliario. El nuevo San Andrés reactivó, a su vez, el asociacionismo comercial. “Hemos recuperado socios y hemos hecho socios nuevos”, señala la gerente de la Zona Comercial Obelisco, Rosa Mena. Desde entonces se han registrado más de treinta nuevos asociados en los últimos meses. “La obra fue todo un acierto, la calle tiene otro color y alegría, además de que hay más establecimientos”, manifiesta.
No solo eso, la gerente de la asociación comercial del centro asegura que “nos llaman muchas personas preguntando si sabemos de locales vacíos para alquilar en San Andrés. Creo que poco a poco todo vuelve a la normalidad”. También el director territorial de Galicia de la consultora inmobiliaria Gesvalt, Roberto de Castro, expresaba a este diario en enero que la restauración es un sector “que apunta a ser la apuesta segura de los emprendedores en el nuevo San Andrés”.
Pero el sector comercial, apuntó Castro, no se quedaría atrás. Y no es para menos: “Es una apuesta segura, segurísima. Se está consolidando esta zona para el sector y cada día va a ir a más”, concluía el experto. Y es que seis meses han bastado para confirmarlo.
La arteria comercial ya estuvo libre del paso de los vehículos durante casi tres años
Antes de adjudicarse las obras de San Andrés, el Ayuntamiento decidió llevar a cabo una medida temporal: cerrar al tráfico los fines de semana. Una prueba piloto para ver cómo funcionaría una posible peatonalización que se extendió durante casi tres años, hasta finales de septiembre de 2023.
Fue a principios de octubre de 2020 cuando el Gobierno municipal decidió acogerse al artículo 54 de la ordenanza de circulación para adoptar esta medida, que no solo debía favorecer la movilidad peatonal, sino la dinamización comercial. Al principio, el corte se limitaba al primer sábado de cada mes. Luego se llevó a cabo todas las semanas y, después, se decidió ampliarlo también a los domingos.
Durante los primeros fines de semana, el resultado fue tan bueno que fueron los propios vecinos y comerciantes los que solicitaron ampliar la peatonalización a más jornadas. Lo mismo que ocurre ahora, y es que el propietario del Café de Macondo asegura: “Todavía no comprendemos por qué decidió dejar de peatonalizarse la calle meses antes del comienzo de las obras”.























