
Ahora que se acaba el verano es tanto (o casi más) importante recordar que usar protección solar no es solo para las playas. Y es que aunque este mensaje lleva mucho tiempo escuchándose, parece que aún no ha calado lo suficiente entre la población. “Creo que es una combinación de desconocimiento y falta de interés.
La gente no lo percibe como algo importante porque muchas veces los efectos de las agresiones en la piel se dan a largo plazo”, explica Iria Villar, técnica de prevención de la AECC en A Coruña. Pero, en un contexto en el que los casos de cáncer de piel no paran de crecer, la prevención es el arma que nos permitirá luchar.
“Hay que protegerse todos los días y no solo en verano. La radiación solar está presente todo el año y, aunque en invierno no exponemos tanto la piel, la cara, por ejemplo, siempre lo está”, incide la experta.
Reponer la crema de sol a lo largo del día y no olvidarse de zonas como el cuero cabelludo o los labios, son pequeños gestos que pueden marcar la diferencia. Incorporarlos a la rutina diaria, sobre todo de los más pequeños pues su piel es “más vulnerable”, es ‘vital’ y mucho más importante de lo que puede parecer. “No le prestamos la suficiente atención y provoca dejadez”, pero puede pasar una factura muy cara años después.
Además de la crema, es clave utilizar gorras o sombreros y asegurarnos de que las gafas de sol, “que solemos utilizar como un complemento estético”, estén homologadas y tengan filtros frente a la radiación solar.
Riesgos del solarium
Desde la AECC también desaconsejan el uso de cabinas bronceadoras. “Está probado que son cancerígenas”, recuerda la técnica de prevención, que insiste en que el bronceado no es más que una agresión a nuestra piel. “Nos bronceamos como forma de protegernos de esas radiaciones”, alerta.
No hay que olvidarse tampoco de revisar los lunares. “Tenemos que tener cuidado si aumentan de tamaño, si son asimétricos, si tienen bordes diferentes y estar atentos al color. Muchas veces, los carcinomas o melanomas tienen diferentes tonalidades en la propia mancha”.











