
Antes de fin de año, los coruñeses pondrán en práctica un nuevo sistema de reciclaje para adaptarse a la normativa europea que obliga a separar la basura en cinco contenedores, y no cuatro, como se venía haciendo hasta ahora en la ciudad. Esto obligará a reorganizar el sistema de colectores en las calles, que es vital para conseguir unas buenas cifras de reciclaje. A Coruña siempre ha destacado por encima de la media nacional en ese sentido, pero ahora se enfrenta a un nuevo reto.
La Junta de Gobierno local aprobó ayer una inversión de 424.000 euros precisamente para la instalación del quinto contenedor, el que se denomina fracción resto, que incluye objetos difíciles de reciclar. Sin embargo, la alcaldesa, Inés Rey, emitió un mensaje tranquilizador al asegurar que no se eliminará aparcamiento ni se robará más espacio a las ya congestionadas aceras, como se temía en un principio. Es cierto que está planteado instalar 5.028 contenedores de fracción resto por toda la ciudad, pero no son nuevos cubos, sino que se cambiará algunas tapas de los viejos por otras de color gris.
No es un anuncio inesperado, puesto que, en mayo, la propia alcaldesa firmó la adhesión al convenio marco que la Xunta mantiene con Ecoembes. Esta es la empresa que agrupa a los principales fabricantes de envases ligeros, que pagan a las plantas de reciclaje por recuperarlos. En este convenio ya se comprometía el Ayuntamiento a implementar el quinto contenedor y abandonar el que hasta ahora había seguido: el húmedo-seco.
“Separaremos aínda máis do que separamos para reciclar máis”, declaró, obviando que el actual sistema de A Coruña orgánico-inorgánico, más sencillo, ha puesto a la ciudad por encima de la media española en lo que se refiere a separación en origen de la basura, algo básico para el éxito del reciclaje.
Distribución en islas
La alcaldesa insistió en que no va a haber “hileras interminables de contenedores” sino que se irán agrupando para formar ‘islas’. De esta manera, no habrá afectaciones en las calles con poco espacio. “Los residuos son los mismos, por lo tanto el tamaño de los contenedores se adecuarán a la cantidad que se produzcan. Generamos los mismos residuos, pero el espacio será el mismo, diferenciado en la recogida”, aclara la regidora.
Expertos consultados reconocen que la agrupación en islas es el único sistema razonable de reorganización de los puntos de recogida de la ciudad. Primero, por una razón estética, dado que evitas tener contenedores dispersos por las calles, cada pocos metros. Pero también, y aún más importante, por una razón operativa, porque invita a los usuarios a reciclar de forma correcta. “Si yo me encuentro todos los recipientes en un solo punto, siempre me será más fácil depositarlo todo en su sitio que si tengo un contenedor de vidrio en un lado y el de orgánicos en otro”, apuntan estas fuentes.
Además, permite también jugar con elementos estéticos, como es la cubrición con madera, que haga que los contenedores solo se vean desde la calzada (desde donde los recogen los camiones de basura) y no por parte de los peatones. Por supuesto, para que los coruñeses interioricen los nuevos hábitos, será necesaria una intensa campaña de concienciación, que permita que los niveles de separación en origen se mantengan tan altos como siempre.























