
La empresa administradora de estructuras ferroviarias (ADIF) ha alcanzado un hito muy importante para el avance de los trabajos de remodelación de la estación de A Coruña, que cada día está más cerca de convertirse en la nueva intermodal. Estos días se está instalando lo que está llamado a ser el elemento característico de la estación: una descomunal marquesina que cobijará a los viajeros de la lluvia.
Se ha completado el montaje de los pilares de hormigón de 11,65 metros de altura que levantarán la estructura de acero que conforma el esqueleto de su nueva marquesina. Es un desafío técnico que requiere de una treintena de profesionales, dos grúas de 250 toneladas y plataformas de hasta 40 metros de altura para izar los materiales. La gran estructura del armazón será capaz de cubrir tanto la nueva playa de vías como los andenes de la estación y medirá un total de 200 metros de longitud.
En la antigua marquesina del edificio histórico ya se han retirado las vías y se trabaja para convertirla en una ‘plaza pública’ para los viajeros con espacios comerciales. La zona estará conectada con las vías y andenes a través de una nueva de embarque de la que por ahora se avanza en los trabajos de cimentación.
En paralelo a estas reformas también se impulsan las obras en los nuevos andenes y la playa de vías que cubrirá la nueva marquesina. Se construirá una plataforma sobre la que se tenderán dos vías de trenes de larga distancia y otras cuatro para los de media distancia.
Por otro lado, se está impulsando el despliegue de sistemas de señalización y comunicaciones nuevos y de mayores prestaciones, después de que el nuevo dispositivo informático que controla a distancia todas las señales de una estación o tramo, es decir, el enclavamiento, ya esté en servicio. La construcción del paso inferior que dará acceso a la nueva intermodal también avanza firme.
La inversión de 86,7 millones de euros que aporta al Estado, junto con la inversión que realiza la Xunta y el Ayuntamiento, permitirá que la estación de respuesta al incremento de tráficos y viajeros, que ponga en valor el edificio de 1935 (único neorrománico del ferrocarril español) reforzando su multimodalidad e integración en la ciudad.











