La Diputación de A Coruña reinventa la atención a mayores: viviendas con jardín, mascotas y abiertas a la población

La Diputación de A Coruña se ha marcado el objetivo de terminar con el concepto de residencias para aparcar mayores. Serán 'Casas de Acompañamento de Maiores' (CAM), tres nuevos espacios, que se situarán en Rianxo, Ordes y As Pontes -que actuará como proyecto piloto- y cuyas obras está previsto que comiencen en el año 2026, a ser posible en el primer semestre. Así lo anunciaron este viernes por la mañana el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, y el vicepresidente, Xosé Regueira, acompañados de la diputada de Política Social, Mar García, y de Miguel Ángel Vázquez, geriatra y portavoz de la empresa Galigers, que se ha encargado del diseño de estos edificios.
"A Deputación non ten a obriga, pero todos debemos responder ás necesidades da sociedade, e as prioridades son as que son", señaló Formoso, que explicó que Galicia tiene un déficit de plazas para personas mayores, que se sitúan en 2,5 por cada 100 habitantes, la mitad de las cinco que recomienda la Unión Europea. "Galicia necesita 5.000 prazas, unhas cen residencias", señaló.
Así, el ente provincial suplementará al sistema público con tres residencias en concierto con la Xunta, que es la administración que tiene la competencia en la materia. Será un modelo diferente, que apostará por la cercanía para que no se generen "desarraigos". "Pode ser que unha persoa que viva en Arteixo ou As Pontes acabe tendo unha praza no Carballiño, hai que acabar con iso", certificó Formoso.
"As privadas son impagables e hai insuficientes prazas asistenciais públicas", reafirmó Regueira, quien apostó por un nuevo modelo "máis humano, de asistencia e non de aparcamento de maiores".
Del diseño de este sistema se encargaron desde Galigers, de la mano del doctor Miguel Ángel Vázquez, médico geriatra con amplia experiencia en el campo. Vázquez apeló a la necesidad de la creación de espacios de larga duración ante la cada vez más amplia esperanza de vida, pero con arquitecturas que se parezcan más a los domicilios y menos a residencias.
Así, las tres nuevas casas de acompañamiento de la Diputación, cuya partida económica se aprobará en octubre para que las obras puedan iniciarse en el año 2026, contarán con una estética y un diseño que los asemejará a viviendas compartidas, con novedades como jardines exteriores, la posibilidad de que haya mascotas o la apertura de los servicios a personas externas, de los ayuntamientos y barrios en los que se localicen.
Tendrán unas 59 plazas cada uno, repartidas en unidades residenciales de unas 14 o 15 personas, que estarán en habitaciones individuales (la mitad) de 16 metros cuadrados o dobles (la otra mitad) de 25 metros cuadrados. Todas ellas tendrán baño propio y, además, las personas mayores podrán acceder a otro tipo de servicios como una cocina o una lavandería, donde, según sus posibilidades psicomotoras se lo permitan, podrán seguir realizando tareas diarias, como poner y quitar la mesa, hacer la colada o hacerse la cama.
La idea parte de los conceptos de 'cohousing' típicos sobre todo de los países nórdicos, pero que también se pueden encontrar en el Reino Unido o EEUU, con decoración y mobiliario "hogareño", explicó el doctor Vázquez, que también hizo hincapié en que todas las habitaciones tendrán salida a la exterior, las de la planta baja a los jardines y las de la primera planta, a terrazas. Vázquez señaló que estos espacios se conciben como entornos abiertos a la sociedad que los rodea, por lo que servicios como fisioterapia u orientación también los podrán usar los vecinos de los centros.
Con este proyecto que, además, según señaló el geriatra creará 40 puestos de trabajo directos en cada centro, la Diputación buscará un enlace total de los mayores con la sociedad en la que desarrollan, evitando su desarraigo. Otra de las fórmulas para ello será que los CAM llevarán el nombre de un "persoeiro da cultura galega".












