Descienden un 34% en cinco años las adopciones de la perrera municipal

Una mujer pasea con su perro en la mañana de ayer | pedro puig

Durante el confinamiento por la pandemia, se hizo más cierto que nunca aquello de que un perro es el mejor amigo del hombre, porque los afortunados dueños fueron los únicos que pudieron tomar el fresco cuando quisieron gracias a que estaban autorizados a sacar a pasear a su amigo peludo. Pero eso no ha implicado un incremento en las adopciones de canes en el Centro Municipal de Animales, que no han dejado de bajar desde 2017 hasta el año pasado, cuando se adoptaron 126 mascotas. Un 34% menos que hace cinco años.


Es una situación que, por lo menos en parte, se puede achacar a la pandemia. En el lado positivo, las reclamaciones de animales encontrados en la calle no han descendido, sino todo lo contrario: en 2021 192 dueños recuperaron a sus animales de compañía, una cifra muy similar a años anteriores. Cada año por término medio, desaparecen 175 mascotas que son reencontradas por sus dueños en la perrera municipal.


Pero el problema de las adopciones persiste. El año pasado entraron en las instalaciones municipales 427 animales (243 perros y 184 gatos) de los que se entregaron 21, se adoptaron 125 y se reclamaron 192. A esto hay que añadir 24 eutanasias y 56 muertes naturales. Es decir, que en total 2021 se cerró con 9 animales más de los que entraron, y así ha sido desde 2013, lo que desborda la capacidad de las instalaciones y obliga a alquilar espacios en otros lugares mientras que la perrera municipal suele albergar más de 90 perros y gatos.


Organizaciones por los derechos de los animales han criticado la escasez de campañas de adopción. Desde el Ayuntamiento señalan que están ultimando los pliegos técnicos para el nuevo servicio, que incorporará la nueva Ley de Bienestar Animal y fomentará la adopción de mascotas.


Nueva ley

Por el lado de las protectoras de animales, desde Gatocan señalan que la situación de abandono no ha variado mucho. El año pasado recogieron 204 animales (72 perros y 132 gatos). Beatriz Martín, su presidenta, teme sin embargo que la situación se agrave con la aprobación de la ley de bienestar animal este viernes, que eleva mucho más la protección de las mascotas, y que les reconoce como “seres vivos dotados de sensibilidad”. “Temo una espantada de la gente irresponsable”, confiesa Martín.


Al mismo tiempo, se siente satisfecha de que el chip sea de carácter obligatorio. Ya iba siendo hora, asegura aunque cada vez más ente se lo pone, pero los hay que no, y no tienen restricciones, porque el animal entonces no existe para la administración. El chip siempre es una garantía de identificación, y el año pasado, los laceros municipales recogieron en la calle 147 mascotas con chip, más que la media.

Descienden un 34% en cinco años las adopciones de la perrera municipal

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