Curiosidades coruñesas: el estado de las casas y su mantenimiento

Fachada de la segunda planta de Capitanía, con el escudo de la Real Audiencia

Continúa la serie de curiosidades coruñesas, que con la de esta semana ya suma dieciocho entregas y recoge algunos de los episodios más llamativos a lo largo de la historia del  ayuntamiento herculino. 
 

Acuerdos del Concejo

En 9 de agosto de 1738, no siendo suficientes las repetidas ordenes emitidas para contener a los vecinos del abuso de traer sueltos por las calles sus ganados, y dejarlos pastar en las fortificaciones de esta plaza: Queriendo Su Majetad, que en esto se observe el mayor rigor y se impongan penas además de las establecidas por la ordenanza a los que lo ejecuten, se hará notorio a todos los moradores de este pueblo y sus arrabales por pregón público o en la manera que tuviese por conveniente (de modo que no pretendan ignorancia). La resolución de Su Majestad prohíbe: “que pasten en los terraplenes, fosos, explanadas y otras de  fortificaciones todo género de ganado mayor y menor. En consecuencia, se declara que los cerdos, carneros, bueyes, vacas, caballerías y otros animales que se hallen en los dichos sitios, se den desde ahora por perdidos y orden a los soldados de las Guardias inmediatas, para apropiárselos  sin que puedan reclamarlos sus dueños”.

 

Aunque el 20 de Octubre de dicho año el Conde de Itre recuerda al concejo la normativa sobre los ganados sueltos con pena de perderlos, ordena por esta vez que le sean devueltos a sus dueños.
 

Relación de elementos

Remito el papel del Capitán General con las relaciones de las casas y posadas que ocupan los oficiales de los dos Regimientos de Toledo e Irlanda, a fin de que nombrando uno o dos caballeros capitulares, se instruyan estos con la Justicia de su contenido, reconozcan las expresadas casas y posadas, regulen su alquiler con atención a que ni la tropa ni el paisano padezcan agravio ni perjuicio alguno y ejecutando con la brevedad posible, deberán devolverme el papel y relaciones citadas con la correspondiente tasa..
 

En la relación de las casas en donde estaban alojados estos oficiales se indica los nombres de los alojados, el del propietario de la casa o posada, su dirección, precio del alojamiento, los días de pernocta y el importe total. Las calles más frecuentes para el alojamiento en la Pescadería eran: Calle Real, San Nicolás, Barrera, Franja, San Jorge, los Olmos, Cantón Pequeño, San Andrés, San Juan, Rúa Nueva, Santa Catalina, Panaderas, Riego de Agua, plaza de la Verdura, Fuente, calle Nueva, Plaza Baja, Torreiro y Campo de la Horca. En la ciudad, por su parte, Calle Damas, Zapatería, Sinagoga, Plazuela de la Harina, calle de Quesada, Santo Domingo, plaza de Santa María, Ferrería (Herrerías)  Príncipes, Ángeles y Santo Domingo.

 

Real Cédula de 10 de diciembre de 1738 en Madrid: Enterado el Rey de la inminente ruina a que están expuestas las casas en que reside la Real Audiencia, que se traslade a las casas más cómodas que haya en ella, disponiendo también por ahora su proporción y acomodo a costa de la Real Hacienda, por lo que importa que no se delate una providencia tan necesaria.

 

Dudas en las ciudades

Siendo preciso tratar de la construcción y fábrica de nuevas casas, con sus correspondientes oficinas, y habiéndose dudado en diferentes tiempos si será más conveniente que la Audiencia se mantenga en esa ciudad o que traslade y ponga en la de Santiago o en otra de ese Reino, ha resuelto Su Majestad que, evitándose los gastos e incomodidades que se producirán, cada ciudad del represente cuanto se le ofrezca, reseñe las utilidades o perjuicios que puedan seguir a la causa pública de la subsistencia en esa ciudad o de su traslación a otra, y de dónde se podrán sacar los fondos necesarios para la construcción de las casas y oficinas referidas o bien en esa ciudad o bien en otra de ese Reino conforme el juicio que informare.
 

Para los gastos que se deberán hacer en las casas que interinamente se han de tomar en esa ciudad. Para que la Audiencia subsista, que por ahora se han de suplir de cuenta de la Real Hacienda, lo que participo de orden de Su Majestad: “Para que en su vista, precediendo citación concedida ante orden de todos sus capitulares, a reserva solamente de los que estuvieren legítimamente impedidos y con la asistencia del procurador síndico: Se trate y confiera en el Ayuntamiento este grave negocio, con la reflexión conveniente para asegurar el acuerdo y en el término de dos meses exponga con toda libertad su dictamen y las razones en que lo apoye, enviando original al Consejo por mi mano y quedándose con copia en su Archivo, y del recibo de ésta me dará aviso sin perder tiempo... (firmado el Cardenal Molina).
Muy Noble y Leal Ciudad de La Coruña”.
 

Finalmente la Real Audiencia se quedó en la ciudad de La Coruña y sus casas fueron reedificadas en el lugar que habían ocupado y ocupan en la actualidad: La Plaza de la Constitución, en el día de hoy representada por el edificio de la Capitanía General.

Curiosidades coruñesas: el estado de las casas y su mantenimiento

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