
Los coruñeses recorrieron ayer la ciudad para hacerse con las mágicas hierbas de San Juan, que según la tradición les ayudarán a ahuyentar a los malos espíritus. Desde bien temprano, floristerías como Bendita Flor, en el número 32 de la calle San Agustín, Flora&Co, en el 13 de la calle Praza, o Votanikals, en el mercado de San Agustín, así como múltiples puestos callejeros, atendieron a una clientela que se llevó cientos de ramos a sus casas.
Los de Bendita Flor se vendieron por seis euros. A las doce de la mañana ya no les quedaban existencias: vendieron un centenar, según explicaron sus responsables. En Flora&Co los ramos, que se despacharon por nueve euros, corrieron la misma suerte: agotaron todas las existencias en unas horas.
Asimismo, hubo distintos e improvisados puestos de venta ambulante, pero en mayor número que otros años. En la calle Real, frente al antiguo cine París, ayer llegaron a venderse los ramos (con once plantas y elaborados en el momento de la venta) por 10 euros, un incremento destacable respecto a los precios de días anteriores. En Marqués de Pontejos, el domingo, algún puesto despachaba dos ramos por cinco euros y uno por solo tres.
Las floristerías también cumplieron hoy el papel de guías, al recordar a la gente esta tradición y explicarles que a los ramos también se les puede cortar el ramillete para secarlo y conservarlo hasta el año que viene, para echarlo a la hoguera y espantar las meigas y la mala suerte un año más, como explican en Bendita Flor, donde refieren siete hierbas tradicionales: el fiuncho (el hinojo), la hierba de San Juan, la hierba luisa, el helecho macho, el romero, la malva y el codeso. Deben ponerse a remojo con agua (idealmente de siete fuentes distintas) durante toda la noche para después, en la mañana del 24, lavarse la cara con este agua verde y aromatizada.
Por su parte, en el puesto de la calle Real, frente al París, con el ramo regalaban una planta, el chirivisco, que se debe poner con el tronco hacia arriba en la puerta de una casa para, a los cuatro días, plantarlo en un jardín.
Hubo hasta un partido político que se animó con la tradición: el BNG repartió en la plaza de España.












