
A Coruña volvió al pasado por un día para rendir homenaje a una expedición que cambió la historia de la ciudad y, por supuesto, de la navegación. Durante un día como ayer, pero de 1525, unos 450 hombres en su mayoría vascos y gallegos emprendieron rumbo a las Islas Molucas, con el objetivo de tomar un territorio clave y rico en especias. No obstante, de aquella expedición la mayoría no regresaron. Según los datos proporcionados a El Ideal Gallego por el estudioso Tomás Mazón, fueron 380 los tripulantes caídos. A todos ellos se les rindió homenaje en alta mar 500 años después. Además, se desconoce el destino de unas 18 personas que se pasaron al bando portugués.
Precisamente, una de las bajas fue la de García Jofre de Loaysa, designado capitán de la expedición por sus grandes méritos y a bordo de la nao principal: ‘Santa María de la Victoria’. Loaysa formó parte de una vuelta al mundo que, según Tomás Mazón, resultó "maldita" porque apenas regresaron hombres a la Península, más de una década después.
Otro de los que tristemente sí se conoce su trágico destino fue el que para muchos es el hombre más importante en la historia de la navegación española: Juan Sebastián Elcano. Elcano es un marino que entra en la expedición de Magallanes (primera circunnavegación a la Tierra) como uno de sus principales mandos a nivel técnico, pero mantiene un perfil bajo hasta que, con la muerte de Magallanes, sus compañeros deciden ponerlo como capitán de una de las naves y es él quien tiene la voluntad clara de convertir ese viaje en la primera vuelta al mundo. Años después, sube a bordo de la ‘Santa María de la Victoria’ –única embarcación que logra llegar a las Molucas– para comandar, junto a Loaysa, una expedición que marcó un antes y un después en la historia de la navegación.
Tanto Loaysa como Elcano mueren con apenas una semana de diferencia en aquel verano de 1526. Según la tesis que Tomás Mazón expone en ‘La vuelta al mundo maldita’ pudo ser por una enfermedad contraída en la isla de San Mateo tras la ingesta de un gran pez, en la que después de comerlo acabaron con una fuerte intoxicación llamada ciguatera.
Durante casi una hora, autoridades civiles y militares se subieron al buque de la Armada ‘Carnota’ para homenajear en alta mar a los que hace 500 años dieron su vida por llegar al otro lado del mundo, las Molucas.
| Una efeméride que ârecuerda la audacia y la superaciónâ |
| La delegada de la Xunta en A Coruña, Belén do Campo, fue una de las autoridades presentes al homenaje floral de los caÃdos en la expedición de Loaysa hace 500 años. A bordo del buque âCarnotaâ, subrayó la relevancia de poner en valor una efeméride que ârecuerda la audacia, el esfuerzo y la capacidad de superación de aquellas generacionesâ que formaron las siete naves en busca de colonizar las islas Molucas. |












