
El casco antiguo coruñés ha retrocedido esta semana al medievo para celebrar la Feira das Marabillas. Cientos de artistas y comerciantes permiten que las calles se llenen de vida durante los cinco días que dura el festejo, pero unos cuantos llevan incluso décadas viajando hasta la ciudad para vender sus productos. Esta es una lista de cinco clásicos medievales que ya tienen absolutamente prohibido perderse la cita.
Kamal es el dueño de la famosa tetería de la plaza Azcárraga. Lleva alrededor de 30 años viniendo desde Valencia y, tras tanto tiempo, su puesto se ha convertido en el sitio ‘oficial’ de los coruñeses para descansar del largo recorrido de la feria. La venta de dulces árabes vuela año tras año, pero no todos saben que al comprar un té se incluye un pastel de degustación y el icónico vaso de recuerdo.
Otro clásico de Azcárraga es la crepería de Rosillo. Cuenta con dos puestos en la plaza y lleva al menos 15 años cumpliendo con su cita coruñesa. Más arriba, en Damas, se encuentra el puesto de Nacho, que desde hace 19 años vende en la Ciudad Vieja auténtica sobrasada mallorquina (se trata de una mezcla de jamón, solomillo y tocino) y también produce queso de Mahón y un vermú casero.
Aida y Fernando son dos artesanos gallegos que llevan más de diez años produciendo “desde el pueblo y para el pueblo” babuchas y otros productos hechos con piel de vaca y lana de oveja. Su puesto se encuentra en la calle San Domingo y, como anécdota, ella cuenta que muchos clientes con hijos vuelven siempre para comprar a los infantes una nueva talla de babuchas. Cerramos la lista con el puesto de Josune, quien lleva 20 años viajando desde Zeanuri (Vizcaya) para vender sus saquitos térmicos, que adquieren todo tipo de formas para que los clientes puedan realizar una termoterapia efectiva en cualquier zona del cuerpo.
Mañana a las 21.30 horas la feria llegará a su fin con una intervención del gran dragón y los artistas, pero el año que viene se podrá volver a disfrutar de estos clásicos que nunca defraudan.











