
Los coruñeses tuvieron multitud de opciones esta tarde para echarse a las calles a celebrar el fin de semana. Pero ninguna tan artística como la novena edición de Estudios Abertos, una jornada de puertas abiertas en los talleres creativos de la ciudad que cada año promueve el Ayuntamiento para poner en valor a los creadores herculinos.En la edición de este año participaron hasta 39 talleres de la ciudad, con propuestas tan variadas como la escultura, la fotografía, la ilustración, la música o el dibujo.
Hasta uno de ellos, el de la artista polaca Gosia Trebacz en Eirís, se desplazó esta mañana el concejal de Cultura, Gonzalo Castro, quien destacó que el Gobierno local “busca que a cidadanía sexa consciente do enorme talento que hai nos nosos barrios a través dunha iniciativa que abre as portas dos centros de creación”.
En el taller de Trebacz hubo opciones para todos los gustos. Allí actuaron los músicos César de Centi y Pedro Lamas, se expusieron las obras de la fotógrafa Ana Tomé y de la propia Trebacz e incluso dos poetas, José Vázquez Liste y Xoán Pedreira, se animaron con una “batalla de gallos poética”. Su taller fue uno de los estudios más concurridos y con más artistas junto al de Daniel Remeseiro, en Monte Alto, que contó con la participación de creativos como Ana Barranco, Fernando Páez, Ignacio Pardo y Brais Remeseiro.

En el caso de Trebacz, se trata del último Estudios Abertos que lleva a cabo en esa calle, pues se muda a San Vicente, con lo que también tuvo un componente de despedida: “Es un día muy entrañable para mí”. En cualquier caso, define este día como “maravilloso”: “La gente entra, conoces personas del barrio... Es bonito que abramos nuestras guaridas y dejemos de estar como osos hibernando en la oscuridad. Que la gente, en vez de pasar la tarde en un centro comercial, esté en sitios culturales, que hay muchos”.
Tomarle el pulso a la calle
Una opinión parecida comparte Manuel Suárez, quien acogió por primera vez el evento en su taller de la avenida de las Conchiñas, que abrió hace unos meses. “Es bueno para el público, pero también para el artista. Para nosotros, que estamos siempre como atontados aquí en nuestro taller, abrir la puerta y tomarle el pulso a la gente de la calle resulta muy enriquecedor”, dice.
En su taller, los asistentes pudieron deleitarse con su obra y con las ilustraciones de Leandro Barea, la pintura de Nin 9 ST y la música de Fatfish DJ, el artista a cargo de las proyecciones de Vortex en la Casa de las Ciencias. “Realmente en toda España es ya así: los espacios artísticos ya están más abiertos, no se lleva tanto el misticismo y eso de que el taller esté cerrado y no se vea”, asegura.
Cercano a su taller se encuentra el de Victoriano Fernández, quien contó con la inestimable ayuda de los artistas Juan Lesta, Benito Freire y Perrilla. Fernández ha participado en todas las ediciones de Estudios Abertos excepto en una en que las circunstancias no se lo permitieron: “Es una iniciativa que mueve bastante gente”. Así lo apuntala su colega Freire: “Yo llevo bastantes años participando como invitado aquí con Victoriano. Pasas el día hablando con clientes que conoces pero también con gente que no y que se aproxima. La experiencia mola, a la gente le gusta”. De hecho, manifiesta, “lo malo precisamente es que estás aquí anclado, no puedes ir a ver el resto”.












