
El inicio de la temporada lírica número 73 de Amigos de la Ópera comenzó hoy por todo lo alto. Desde las 19.00 horas, el Palacio de la Ópera se vistió de gala para acoger la versión de un clásico que no tardó en emocionar a los asistentes y que, por cierto, este año celebra el 150 aniversario de su estreno en la Ópera-Comique de París: ‘Carmen’. La obra –que supuso el inicio de la programación coruñesa y la primera de todas las citas nacionales– colgó el cartel de no hay billetes para disfrutar de un espectáculo en el que el público asistente tuvo la oportunidad de escuchar voces procedentes de diversos lugares junto con los nombres de artistas gallegos. Todos ellos arropados por la Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la dirección del maestro Gianluca Martinenghi, y los coros Gaos y el juvenil Cantabile, a cargo de Fernando Briones y Pablo Carballido, respectivamente.
Esta cita, que estuvo dedicada al dramaturgo recientemente fallecido Manuel Lourenzo, contó con la presencia de la mezzosoprano Sofija Petrovic, el tenor Oreste Cosimo y el bajo barítono Jean Fernand Setti, que se subieron por primera vez a la escena coruñesa para interpretar los roles de Carmen, don José y Escamillo. Junto a ellos, las sopranos María José Moreno y Susana García se convirtieron en Micaela y Frasquita. Mientras que la mezzo Irene Zas fue Mercedes; el bajo Jacobo Rubianes fue Zúñiga y los barítonos Pedro Martínez Tapia y Gabriel Alonso interpretaron a Morales y Dancaire, respectivamente, mientras que Eduardo Pomares encarnó a Remendando.
Más de 200 profesionales
Entre artistas, músicos, técnicos y equipos se unieron más de 200 profesionales para dar vida a esta versión de un clásico, firmada por Calixto Bieito, y que rompe con la Carmen clásica y le quita el traje de flamenca y la peineta para trasladar la acción a una Ceuta de los años 70 con contrabando, y dando un enfoque crudo, realista, violento y marginal. Una visión muy próxima a la novela original de Merimée, en donde don José tiene un pasado criminal y no hay presencia de una madre para edulcorar su posición.
Sobre la escena intérpretes, figuración, coros y una escenografía que convirtió el Palacio de la Ópera en un viaje en el tiempo con cuatro coches Mercedes Benz, con una réplica exacta de un toro de Osborne –que sorprendió a todo el público por su movilidad– y una cabina de teléfono, de aquellas que estaban presentes en todas las plazas de España en la década en la que se ambienta la acción.
Domingo, a las 19.00 horas, se volverán a citar en el Palacio de la Ópera y las entradas se pueden adquirir en ataquilla.com.












