
Los túneles son las verdaderas arterias del centro de la ciudad, los puntos clave en los que cualquier incidente puede complicar mucho la circulación. Y, como están transitados, los incidentes son constantes. Según los datos de la Policía Local, se producen unos 50 al año, muchos de los cuales producen cortes de tráfico y los consiguientes embotellamientos.
El último ocurrió ayer cuando un chimpín derramó cemento húmedo cuando circulaba por el túnel de La Marina desde Atochas. El líquido se secó inmediatamente y cuando los neumáticos pasaron por encima, levantaron una gran polvareda que obstaculizó la visión y que obligó a activar los extractores de humos desde la sala de control del Cimob. Después, los Bomberos tuvieron que baldear la zona, obligando a cortar el túnel a las dos y diez de la tarde, para reabrirlo veinte minutos después.
| CIFRAS |
| 10 añoscumplió el túnel de La Marina este mismo mes, lo que permitió liberar 52.000 metros cuadrados en La Marinay O Parrote |
| 3,9 metrosde alto tiene el túnel de Juana de Vega, el segundo más bajo después del ramal de MarÃa Pita del túnel de La Marina, de solo 3,2 metros |
| 148 metrostiene el túnel de la plaza de Lugo, lo que lo convierte en el más corto de la ciudad, y que ahora soportará más circulación |
El gálibo
No es ninguna sorpresa que sea precisamente en el túnel de La Marina donde se producen la inmensa mayoría de las incidencias, más del 90%, mientras que el resto se producen en el de Juana de Vega, también llamado de la plaza de Pontevedra. El problema que presentan ambos subterráneos es su bajo gálibo.
El primero es de solo 3,2 metros, en el ramal de la izquierda, el antiguo túnel de María Pita, mientras que el segundo es de 3,9. Un problema que no comparten viaductos más grandes, como el falso túnel de Salgado Torres o el de Eduardo Diz. Desde el CiMob controlan constantemente a través de las cámaras cualquier incidencia para resolverla enseguida. Porque un obstáculo en un túnel siempre es un tapón.












