La Asociación de Vecinos de Os Mallos apela a un relevo generacional para seguir en pie

Imagen del local vecinal de Os Mallos, situado en la avenida de Arteixo | quintana

El asociacionismo vecinal está en crisis. La proliferación de representantes de barrio que lucharon por los intereses de los mismos en las últimas décadas ha chocado frontalmente con las nuevas formas de vivir en los mismos, con los  hábitos de la sociedad y, en buena medida, con el desplazamiento de la gente joven al extrarradio. Si el pasado mes de junio la presidenta vecinal de la Sagrada Familia, Noemí Ferreiro, lanzaba en este diario ultimátum para salvar la agrupación, su homóloga del colindante Os Mallos toma el testigo y también pide una bocanada de aire fresco. 
 

Aida Antón, que desde su llegada al cargo en el 2008 ha protagonizado reuniones con los gobiernos municipales de turno, cree que es el momento de que alguien de una generación mas joven dé un paso al frente y avisa de la fecha de caducidad del movimiento si no varía el rumbo. “Veremos un poco más adelante qué sucede, pero hace falta un relevo, es algo necesario porque somos todos gente mayor”, comenta la dirigente vecinal. “Creo que es algo general. Hubo un momento, una época de la historia, en la que los temas sociales a nivel barrio eran como mucho más atractivos, pero todo se fue diluyendo un poco”, añade sobre la pérdida de peso de las reuniones en el día a día.
 

Un día a día más triste

Al mismo tiempo que la fragor de la reivindicación vecinal, el día a día de la Asociación se ha ido apagando. Los locales sociales que acostumbraban a reunir especialmente a las generaciones más veteranas se han quedado a un lado con la llegada de los más completos y acondicionados centros cívicos, según reconoce Aida Antón: “Por aquel entonces yo no vivía en Os Mallos, pero la Asociación hacía bailes y otras actividades, hoy los centros cívicos han reemplazado a las asociaciones vecinales”.

 

Por otra parte, al igual que los vecinos casi portal con portal de la Sagrada Familia, la Asociación de Vecinos de Os Mallos ha decidido no cobrar las cuotas de socio a sus adscritos, otro síntoma de lo complicado de la situación. No obstante, la presidenta advierte que lo que no ha abandonado es el contacto permanente con el Ayuntamiento para seguir informando de las necesidades puntuales de reformas o mejoras para hacer mejor el día a día.

La Asociación de Vecinos de Os Mallos apela a un relevo generacional para seguir en pie

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