
Fue solo una hora, pero el diluvio se desató sobre A Coruña y pasó por agua dos de las estrellas del calendario estival herculino. Menos mal que los coruñeses saben mucho de aquello de que 'nunca choveu que non escampara' y 'se chove, deixa chovere'.
Empezaban este sábado los conciertos de Arde Bogotá, en el muelle de Batería, dentro del festival Coruña Sounds, y de Il Divo en el parque de Santa Margarita, en el marco del Son do Nordés, y se desataba el aguacero.

Los medidores de MeteoGalicia en la Torre de Hércules marcaron entre las 22.10 y las 23.10 horas un total de lluvia recogida de 6,5 litros por metro cuadrado. Particularmente intensos fueron los diez minutos en torno a las 22.40 horas, cuando la precipitación alcanzó tal intensidad que se recogieron 2,2 litros por metro cuadrado. Después de las 23.10 dejó de llover, con una pequeña excepción a las tres y media de la madrugada, cuando cayó otro pequeño chaparrón que hizo que se acumulasen 0,2 litros por metro cuadrado en diez minutos.
La lluvia aguó ambos conciertos e incluso obligó a Arde Bogotá a, primero, retrasar 20 minutos el inicio del concierto y luego, sobre las diez y media, a pararlo durante media hora porque la lluvia había "frito" varios aparatos, en palabras del líder de la banda. Mientras tanto, en el parque de Santa Margarita, Il Divo capeaba el temporal como podía, con un público al que poco podían ver las caras bajo los paraguas, pero que siguió entregado el recital: “Si no podéis ver por los paraguas, cerráis los ojos y sentís la canción”, comentó entre risas uno de los integrantes del cuarteto.
La situación en el escenario del puerto recordó mucho a lo ocurrido en 2023 durante el Recorda Fest, valga la redundancia. Fue el 8 de septiembre en un día en el que una gran tormenta con aparato eléctrico provocó varias incidencias en toda la ciudad, como apagones en el polígono de A Grela, hasta un apagón en la Torre de Hércules que dejó sin luz al faro durante media hora.
Otro rayo cayó en las instalaciones portuarias, en un muelle próximo a donde se estaba celebrando el festival Recorda Fest. Sin embargo, eso no impidió que los asistentes, mojados como estaban, siguieran disfrutando de la fiesta. La situación obligó a crear dispositivo especial para evaluar minuto a minuto el estado de la tormenta y el nivel de afectación que esta podía suponer para la celebración del festival. Se barajaron múltiples opciones, incluso la cancelación, pero finalmente, aguantaron. El equipo técnico, afirmaron, "nunca vio comprometida la seguridad ni del público ni de los artistas". Desde la organización valoraron también "el tremendo esfuerzo de la gente para mantener viva la primera jornada del estreno de este Recorda Fest" en el muelle.
Quizá porque en A Coruña ya hay costumbre de seguir con la vida (y con la diversión) aunque caigan rayos, truenos y centellas y se desate el diluvio universal.












