
El que seguramente durante 2025 se ha convertido en el bar que más ha dado que hablar de A Coruña cerrará definitivamente sus puertas a finales de julio. La propiedad de La Intrusa, protagonista de una larga lista de desavenencias con el Ayuntamiento y la Policía Local, ha llegado un acuerdo para su traspaso con Javi García, un conocido hostelero que ya tiene entre sus negocios puntos tan icónicos del tardeo y la noche de la ciudad como La Casiña de la calle Mantelería y el Ama de la calle San Juan. Según ha podido saber El Ideal Gallego entre ambas partes existe un preacuerdo y en los próximos días se sellará el traspaso de manera oficial.
Cuando se estampe la rúbrica en el contrato definitivo La Intrusa, que comenzó su andadura el 18 de junio de 2022, será historia. Empezará entonces el ciclo de La Tóxica, un establecimiento que llegará de la mano de un intenso lavado de cara y de rumbo. La propiedad entrante se ha especializado en sus dos establecimientos de lo que podría denominarse el target 'taitantos': una generación que pagó en pesetas sus copas y que sigue al pie del cañón, a medio camino entre la tarde y la madrugada. Así lo demuestran los incondicionales de La Casiña y del Ama, cada uno buque insignia de su zona entre el jueves y el domingo. En cierta forma es un reflejo de su propietario, Javi García, que tampoco alcanza los 40. “Sonríe, porque tóxica ya eres” es el primer mensaje que ha lanzado la nueva gerencia para generar expectativa.
Adiós a un intenso comienzo de año
Puede decirse que el cierre de La Intrusa en febrero de 2025 marcó un antes y un después en la forma en la que algunos hosteleros, especialmente vinculados al ocio nocturno, enfocaron su relación con el Ayuntamiento. La sanción entonces llegó dentro de un intenso periodo de multas en el que también se vieron afectados el Tavernier, el Folks o La Barbería, estos dos últimos cerrados en principio de manera definitiva. Algunos de esos empresarios decidieron organizarse de manera espontánea y reactivar la llamada Asociación para la Defensa de la Hostelería y el Ocio Nocturno, ahora presidida por Xabi Barral. La respuesta municipal a ese movimiento, además de a la necesidad de un nuevo marco normativo, fue la convocatoria de una mesa de negociación primero y de una mesa técnica después. Ahora mismo, después de cuatro reuniones, el próximo paso será la redacción de un borrador y de una propuesta por parte del propio Gobierno local.

La Intrusa fue multada y clausurada en su día por alterar el sonómetro y también por superar los decibelios permitidos en la medición de la Policía Local. Y es precisamente ese umbral con el que deben trabajar los establecimientos alrededor de lo que gira buena parte del debate entre el Ayuntamiento, los vecinos y los empresarios de la hostelería. La Intrusa no 'vivirá' para contarlo, pero el tiempo dirá si la polémica y los tira y afloja con el Ayuntamiento valieron la pena o no.












