El 092 comienza a decomisar altavoces ante las quejas vecinales

Jóvenes de fiesta en el Orzán, en una imagen tomada por un vecino

Desde hace meses, los vecinos del Orzán reclaman que las autoridades confisquen los molestos altavoces portátiles con los que los jóvenes amenizan sus fiestas callejeras. El sábado pasado, la Policía Local realizó el primer decomiso en Pasadizo del Orzán, uno de los lugares más populares entre los jóvenes. Es más, se levantó un acta por música en la calle, lo cual es inédito, y puede marcar el principio de un cambio en la actuación policial.

Eso es, desde luego, lo que esperan los vecinos. Desde la asociación Ensenada del Orzán, su presidente, José Luis Méndez, expresó su satisfacción por este hecho: “Me alegro de que la Policía empiece a hacer lo que tiene que hacer y lo que debía haber hecho desde que comenzaran las restricciones. Mi pregunta es por qué tardaron tanto”.

El fin de semana pasado se caracterizó por una calma generalizada, incluido el viernes a pesar de que se trataba de la Nochevieja y de que el tiempo acompañaba. En el Orzán se registraron un par de botellones, según reconocen los vecinos, pero se disolvieron con el toque de queda, en vez de prolongarse hasta las cuatro de la madrugada. “En principio, el año comenzó ben”, sentencia el portavoz vecinal.



Una moda creciente


Aunque el ruido siempre ha sido un problema para los vecinos del Orzán los fines de semana, este se centraba en los locales de ocio nocturno. Sin embargo, los hábitos han cambiado poco a poco, y los establecimientos han dejado de ser la principal preocupación porque la pandemia ha forzado al público a mantenerse más tiempo en la calle. Al ruido propio de la gente charlando, que es especialmente elevado en calles estrechas, como la calle Vista. Sin embargo, la aparición de pequeños altavoces portátiles, que se conectan de forma inalámbrica a través de los teléfonos móviles, ha venido a empeorar las cosas. Y no solo las noches de los fines de semana.

“Es un mal que se está extendiendo muchísimo, porque si te das una vuelta por A Coruña, ves altavoces, porque son participativos, y es muy fácil montar una discoteca por cualquier esquina”, señala Méndez. También es común que los jóvenes pongan música mientras caminan en grupo, compartiéndola. “Se ha simplificado mucho y me temo que va a ser una pandemia y está aquí para quedarse”, se lamentó. 

El 092 comienza a decomisar altavoces ante las quejas vecinales

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