
Los sabores son capaces de hacer lo mismo que una canción: transportar a otro tiempo o a otro espacio y, en el caso de la ‘Palangana del Moby Dick’, un único sorbo es suficiente para volver a escuchar las conversaciones de los amigos o revivir aquellas tardes interminables en Sada. Así que, misión cumplida la de Vivamus Terrace, el establecimiento que acaba de rescatar todo un símbolo, la consumición por excelencia de los chicos de los 80.
En unos recipientes similares –alguno echó de menos los originales– y con los mismos ingredientes, solo unas calles más allá de la del añorado Moby Dick. La receta, envuelta siempre en un halo de misterio, era casi un ritual y, más de un decenio después del cierre, no está clara al 100% aunque se sabe que su origen sería lo que ahora denominan de “aprovechamiento”; que lleva hielo, trozos de fruta; ginebra y vodka a partes iguales, martini blanco con whisky; cointreau, lima y espumoso, siendo esos los ingredientes que recuerdan los clientes del Moby Dick. Aunque, como ocurre con todas las historias extraordinarias, nunca existe una única versión, y no iba a ser menos en Sada.
Con esa mezcla y mucha ilusión, Nadia López Kruka, responsable de Vivamus Terrace, decidió rendir tributo al Moby Dick y a su alma, Modesto ‘Lito’ Pena. Un reconocimiento al que se unieron los Dj Susete Deluxe, Cepi y Golvellius, que recuperaron “el sonido que nos hizo vivir el Moby Dick”. Un vermú-tardeo de lo más especial que, con la excusa de recuperar una consumición que marcó una época, devolvió al municipio una sección de su memoria colectiva, la de cientos de sadenses y de otros tantos ‘desplazados’ desde A Coruña. Porque la palangana no pertenece únicamente al recuerdo de quienes crecieron en la ‘Perla das Mariñas’, sino también al de los coruñeses que convirtieron Sada en destino casi obligatorio al terminar el instituto o comenzar la universidad, antes de la irrupción del tardeo y del nacimiento de la Generación Z.
El casco urbano sadense era el escenario y la célebre palangana era parte del rito, que siempre se compartía entre amigos, se saboreaba despacio... o no tanto, con un resultado imprevisible, tanto para los novatos como para los que decían conocer la receta e incluso aseguraban que escondía ingredientes imposibles, que ni entonces ni ahora nadie confirma en Sada
En cualquier caso, hablar del Moby Dick y del ocio y la cultura sadenses es hablar inevitablemente de Lito Pena. Un ‘adelantado’ y mucho más que un hostelero, quien actuó como dinamizador comercial y cultural en Sada y en Galicia.
Visionario cuando todavía nadie utilizaba ese término, convirtió su negocio en un espacio donde convivían música, cine, literatura y amistad; en un sitio de encuentro y de creación por el que desfilaron artistas e intelectuales como Fernando Trueba, Carmen Maura, Juan Antonio Bardem o Manquiña. También en el sitio donde encontrarse con las musas pues, en una de sus mesas, Juan y Junior compusieron ‘Anduriña’ y el dramaturgo Francisco Taxes escribió allí la ópera prima del Centro Dramático Galego (CDG).
Además, Lito abrió el Moby Dick a estrellas como Los Suaves o Duncan Dhu, mucho antes de que sus miembros se convirtiesen en nombres imprescindibles de la música española de los 80 y 90; impulsó el Festival de Cine Cidade de Sada y el Entroido, y apoyó innumerables iniciativas culturales, tanto la I Festa da Cerveza como el Feirón de Sada llevan su sello, una en 1990 y otro en los últimos años 70.
Quienes lo conocieron coinciden en definirlo como un hombre adelantado a su tiempo, convencido de que cualquier iniciativa artística merecía una oportunidad, y también por eso el Moby Dick terminó siendo mucho más que un pub para ser el centro de casi todo: espacio de encuentro entre generaciones y de convivencia entre adolescentes que descubrían la noche y universitarios; vecinos de toda la vida y visitantes que llegaban atraídos por aquella misteriosa ‘palangana’ que servían en la calle del Río.
No era extraño que, incluso en otras comunidades, sólo con mencionar el Moby supiesen que estaba en Sada. Una vez allí, muchos ni siquiera conocían el nombre oficial de la vía donde estaba, era “la calle del Moby”. Con su cierre desapareció uno de los pubs más antiguos de Galicia y un local que dejó huella en la memoria colectiva y que acaba de rescatar Vivamus Terrace.













