
Las calçotadas son una celebración muy habitual en Cataluña donde lo más importante es divertirse en familia o entre amigos, con baberos y en largas mesas. Una tradición cultural que significa convivencia, camaradería y espontaneidad que, lejos de pasar de moda, se ha extendido por otras zonas de España.
Tras algunas experiencias en restaurantes de A Coruña, se ha instalado en el área metropolitana de la mano de Makkan Club, espacio gastronómico ubicado en Oleiros que contará con jornadas de exaltación de este producto los días 24 y 25 de enero y 1 y 8 de febrero.

Según explica la responsable de marketing y comunicación de este recinto, Laura Estévez, esta iniciativa “nace de algo muy personal”. Y es que Óscar Roca, el CEO de Makkan, vivió varios años en Barcelona y allí descubrió las calçotadas, toda una institución gastronómica al otro lado del país. “No solo le encantó el producto sino la experiencia completa, con las mesas largas, la gente compartiendo momentos, los baberos, las manos manchadas y esas sobremesas que se alargan”, dice Estévez, que apunta que este ‘ritual’ encaja a la perfección en la filosofía Makkan, “la de crear experiencias para compartir”. Mancharse, comenta, es parte del rito, tanto con el tizne de la hortaliza asada como con la salsa romesco, su imprescindible aderezo.
Mancharse es parte de la experiencia, que gira en torno a compartir risas y sobremesas que se alargan
La primera edición tuvo lugar en 2025 y todos los fines de semana que se celebró registró un lleno total, indica la responsable de márketing: “Lo hemos convertido en tradición”, señala.
En temporada
Laura Estévez destaca la importancia de cocinar a la llama el calçot, una variedad de cebolla tierna que puede recordar al espárrago blanco por su jugosidad. “En Makkan todo lo que hacemos suele girar en torno a un producto de temporada y en este caso este viene directamente de Tarragona, ya que aquí no crecen calçots. Nuestras instalaciones nos permiten cocinarlo a fuego, lo que marca una diferencia enorme tanto en el sabor como en la experiencia”, asevera Estévez.
La hortaliza se sirve en tejas y durante las jornadas se presenta una carta especial con otras delicias mediterráneas como la crema catalana. En Makkan una teja cuesta 30 euros e incluye 25 unidades, mientras que media teja lleva 10 calçots y cuesta 16 euros.
Las reservas pueden realizarse a través de la web, explica Estévez, quien anima al público a participar en “un plan diferente y divertido”. “Regalamos el babero porque mancharse forma parte del ritual. Aquí vienes a relajarte y disfrutar entre amigos como si estuvieras en casa de alguno de ellos”, manifiesta.
Ahora le toca el turno a Cataluña, pero no es la primera vez que el restaurante oleirense exalta los manjares de otro territorio. En 2025 triunfaron con un evento sobre la cultura brasileña, con platos típicos y masterclass de samba y caipirinhas.











