
Carol Sao, a pesar de ser la desafortunada protagonista de un llamativo episodio de estafa, no se deja llevar por el desaliento. Es más, aunque como ella misma reconoce que ha perdido toda expectativa de cobrar los 7.000 euros que le han dejado de ‘pufo’, “ya pasó”.
“Soy feliz. No tengo esperanza de que vaya a cobrar nunca. Ella no se ha vuelto a poner en contacto conmigo y dudo que vaya a hacerlo, encima con la notoriedad que ha tenido el tema”, dice esta hostelera de Orro tres días después de que se llevase la ingrata sorpresa de ‘tragarse’ una más que abultada factura económica perteneciente a un banquete del que dieron cuenta más de ochenta personas.
Respecto a la investigación abierta por la Guardia Civil, tras la interposición de la pertinente denuncia, afirma que parece que tienen identificados tanto a la mujer que contrató el festín como al hombre que, asegura, la amenazó con “quemarme viva”.
Incidente
Cabe recordar que el incidente tuvo lugar el pasado sábado, 29 de agosto, cuando a la hora de cerrar el restaurante, denominado Tropicaña by Sombreiro, Carol se dirigió a la persona que había contratado el ágape para cerrar la cuenta. Esta se excusó diciendo que era su marido el que tenía que pagar pero que habían discutido y no podía hacerlo en ese momento. No obstante, haría una transferencia bancaria al llegar a su domicilio. Por su parte, los invitados abandonaban el establecimiento.
La singularidad del hecho generó tanta desconfianza que la propietaria fotografió la matrícula de la clienta para interponer una denuncia si no llegaba el dinero. Fue en ese momento cuando, asegura, un hombre la amenazó con quemarla viva a ella e incendiar también el establecimiento.
Indignación de O Val
Por su parte, los vecinos de la afectada han querido mostrarle su solidaridad. Así, la asociación O Val de Culleredo emitió un comunicado de apoyo “ante a situación que esta a vivir”.
“Non estamos ante unha simple anécdota nin ante un ‘simpa’ máis. Para un pequeno negocio hostaleiro, unha débeda desta magnitude pode supoñer un prexuízo económico moi serio, afectando directamente ao esforzo dunha familia, aos seus traballadores e aos seus proveedores”, indica la entidad.
Asimismo lamenta que se hayan proferido amenazas contra la propietaria. “Se os feitos se confirman, consideramos absolutamente inaceptable contratar unha celebración e abandonar o establecemento sen facer fronte ao pagamento correspondente. Aínda máis grave sería que, ao reclamar lexitimamente o cobro, se producisen ameazas ou actos de intimidación”, apostilla O Val de Culleredo.













