El rey de las paellas está en Culleredo: "Aprendí las recetas de mi abuela"
Fran Martínez Conde compagina su trabajo en AD Regueira con el de cocinero a domicilio
Desde 1988, Fran Martínez Conde trabaja de lunes a viernes como dependiente en una de las tiendas del grupo AD Regueira, suministrador de piezas y recambios para talleres. Pero en su tiempo libre se transforma en cocinero a domicilio para eventos y se ha granjeado una importante fama en A Coruña y su área. Paellas del Compi es su marca, que hizo oficial el año pasado después de elaborar decenas de paellas, fideuás y otros platos en celebraciones familiares o de amigos.
“Siempre me gustó mucho cocinar y lo hacía en fiestas cercanas, cumpleaños de la familia, amigos... la cosa fue creciendo y hace un año y pico ya me hice autónomo para hacer todo tipo de eventos: voy a casas particulares, a restaurantes, hago bautizos, comuniones o lo que se tercie”, apunta Martínez, que está feliz con la ‘pyme’ que ha montado: “Me va bien y me encanta lo que hago”.
Un veterano de AD Regueira
Pero su trabajo en el mostrador del emblemático Grupo AD Regueira no tiene pensado dejarlo: “Llevo 38 años trabajando allí y tengo 54, no me queda mucho para retirarme. Si tuviera 40 años sí que lo dejaba y me ponía a recorrer España cocinando”, manifiesta. El secreto de su cocina está en que “todo es casero” y en los fumets de sus arroces. “Los hago con jamón de Jabugo y huesos y consigo una sustancia muy rica que marca la diferencia”, apunta el emprendedor de Fonteculler (Culleredo), que adora preparar platos de cuchara.
“Siempre se me dio bien toda la cocina ‘de pota’, hace muchísimo tiempo que practico porque viví con mi abuela y ella era como todas las abuelas, una cocinera de primera. Fui cogiendo recortes y aprendiendo sus recetas, sobre todo la carne asada o la fideuá, que le salían muy bien”, destaca Martínez Conde, que hace unos días preparó comida para 200 personas en las fiestas del Carmen de As Xubias, aunque su récord está en 450 comensales.
El boca a boca lo es todo, dice. “Empecé así en plan familiar con mi mujer y mi hija y ahora ya viene también un amigo, Gonzalo, a echarme una mano cuando el evento es grande. Se disparó un poco la cosa, la verdad”, reconoce Fran Martínez, que indica que a partir de la Semana Santa “empieza lo fuerte” y se pasa “todo el verano por ahí”.
A esta afición también le dedica tiempo fuera de los fogones, mirando técnicas y recetas. Una de las especialidades de las que presume más es su fideuá de zorza con queso de Arzúa: “Es riquísima. De primeras puede parecer que es un plato muy pesado, pero no es así y está triunfando”, comenta Martínez, que espera “seguir disfrutando de este hobby tan bonito”.














