
Las celebraciones vecinales volvieron a demostrar este sábado su capacidad para unir en Culleredo. Tanto la XVIII Tarriomería del CEIP Plurilingüe de Tarrío como las Festas da Corveira citaron a centenares de ciudadanos, con sol, con calor y entusiasmo, y alrededor de actividades organizadas para todas las edades, consolidándose como dos exponentes de convivencia en el municipio cullerdense y en el área de A Coruña.
La singular Tarriomería, un evento creado para despedir el curso escolar, se ha convertido, casi veinte años después de su nacimiento, en una cita imprescindible en el calendario educativo y social de Culleredo.
Los niños, las verdaderas estrellas de esta suerte de romería, disfrutaron con talleres infantiles, hinchables, actuaciones musicales y actividades para todos, como recordó la directora del centro, Almudena Veira.
En términos similares se expresó el alcalde, José Ramón Rioboo, que se desplazó a Tarrío acompañado por varios ediles, alabó el esfuerzo de la comunidad educativa y definió la Tarriomería como un “ejemplo impagable de creación de comunidad en el Concello de Culleredo”.
Asimismo, el mandatario puso en valor el compromiso de la nueva dirección en la organización del encuentro, así como la dedicación mostrada por la anterior, impulsora de una iniciativa que cada año reúne a las familias del CEIP de Tarrío, el más antiguo de Culleredo tras cumplir 50 años en 2024.
Mientras tanto, en A Corveira, las celebraciones ofrecen desde el viernes una agenda marcada por la implicación vecinal y el esfuerzo de una comisión organizadora integrada únicamente por dos hombres: Rubén Serrano y Tito Vilanova. “Lo que más nos gusta es ver a todo el mundo pasándolo bien”, indicaron hace solo unos días, aunque reconocen el sacrificio que supone sacar adelante cada edición de las Festas da Corveira.
Con todo, a pesar de las dificultades, volvieron a convertirse en espacio de encuentro para vecinos y visitantes, con fiesta de la espuma para los niños, una exhibición de la Escuela de Danza Crossbody, actuaciones musicales de varios estilos, incluidas sesión vermú y verbena, y una concurrida pancetada y filloada, que repitieron tras el éxito cosechado en 2025.
Desde el ámbito educativo en Tarrío hasta el movimiento vecinal de A Corveira, ambas celebraciones compartieron una misma intención: estrechar lazos entre los residentes y mantener vivas unas tradiciones que siguen siendo esenciales para la identidad de Culleredo.












