
Melina Sánchez (@artimelina) es una de las fotógrafas con más actividad en la provincia, gracias tanto a sus reportajes de bodas como a sus retratos corporativos y a una opción en auge: las sesiones al aire libre para familias. A sus 30 años, esta vecina de San Vicente de Vigo representa un claro caso de perseverancia y cultura del esfuerzo: “Antes de estudiar fotografía trabajé un verano de costurera con mi madre y también de albañil con mi padre”, sostiene.
Sus primeras sesiones fueron en 2015, rememora Sánchez, aunque su gusto por los retratos viene de lejos. “Siempre supe que iba a dedicarme a algo relacionado con el arte. Yo era una niña muy tímida y me pasaba mucho tiempo pintando en casa, además en San Vicente de Vigo tampoco había tantos niños para jugar (risas). Hice la ESO en el David Buján de Sigrás y después el Bachillerato artístico en Adormideras, y ahí ya tuve mi primer trabajo, vendía retratos a acuarela por diez euros para poder pagarme la cámara de fotos. Decidí que quería estudiar Foto y me fui a Someso al ciclo de Imaxe e Son y empecé a hacer las primeras sesiones, que fueron a niños y familias”, indica.
Señala que inmortalizar los años de infancia es una de sus pasiones, especialmente por la espontaneidad de los niños, y menciona dos enclaves especiales para ella en las comarcas de A Coruña y Betanzos: “Me gusta la playa de Valcovo, en Arteixo, porque no solo tiene el mar y la arena, sino que tiene cuevas, rocas grandes, bambú, escaleras de madera... Y también cito mucho a la gente en el área recreativa de Agra, en Reboredo [Oza Cesuras]”, dice.
La carralesa se muestra “súper feliz” en su faceta de autónoma y agradece tener “muchísimo trabajo” durante todo el año, ya que señala que “antes era locura en verano pero ahora las bodas están más espaciadas”. “Este año empecé las bodas en enero y en 2025 acabé en noviembre, y hay años que también tengo en diciembre. Está muy bien para repartir el trabajo, aunque hago más cosas que bodas: fotografía corporativa para empresas, por ejemplo Estrella Galicia, o de congresos... en invierno es lo que más hago, y me gusta porque en este oficio cada día es diferente”, relata Melina Sánchez.
Un recuerdo para toda la vida
Aunque le encantan las bodas “porque ayudas a gente a conservar momentos de un día que recordarán toda la vida”, la artista tiene debilidad por los retratos a niños y mayores: “Tengo por costumbre, tanto aquí como cuando viajo, que es otra de mis pasiones, pedirle a gente mayor si puedo retratarlos y charlar un rato con ellos. Llevo mucho tiempo haciéndolo y al principio me daba mucha vergüenza por cómo reaccionarían, pero la realidad es que la gente mayor siempre tiene ganas de hablar y que la escuchen”, reconoce la carralesa, que ahora puede escoger qué trabajos acepta y rechaza, pero en sus inicios tuvo que compaginar la fotografía con “50.000 cosas”.
En sus reportajes busca la naturalidad, “que estén cómodos y se olviden un poco de que está ahí la cámara”, ya que reconoce que los hombres “suelen llegar súper nerviosos y no saben cómo ponerse”. A la pregunta de si cree que las bodas han caído responde rotunda: “No sé si es que a mí me llaman cada vez más pero me parece que se casa muchísima gente”, bromea.
Confiesa tener sus redes sociales menos actualizadas de lo que le gustaría y asegura que su principal promoción “es el boca a boca”, por lo que tiene un amplio volumen de encargos no solo en Carral, sino en municipios limítrofes como Cambre o en la comarca de Ordes. “Uno de mis sitios favoritos para hacer bodas es el Pazo do Bidueiro”, manifiesta.
En cuanto a las fotos a niños, Melina Sánchez dice que se divierte tanto como ellos. “Algunos padres al final de la sesión tienen la sensación de que fue un caos, pero luego las ven y se quedan muy contentos. El bono regalo es una opción que ahora está teniendo mucha aceptación, porque hoy en día todo el mundo tiene de todo y esto queda como recuerdo”, concluye.













