La ruta de aves a 20 minutos de A Coruña con caseta de observación gratuita y sin apenas gente entre semana
El Encoro de Abegondo-Cecebre reúne cada otoño ánsares, patos y aves migratorias que se pueden ver desde un observatorio cubierto sin necesidad de prismáticos propios.

A poco más de 20 minutos de A Coruña, entre los concellos de Abegondo y Cambre, un embalse construido en 1975 en la confluencia de los ríos Mero y Barcés se ha convertido en uno de los puntos de observación de aves más constantes de la provincia. No hace falta ser un experto en ornitología para disfrutarlo, y la Ruta del Bosque Animado, de apenas dos kilómetros, empieza y termina junto a una caseta de observación con vistas directas al agua.
Qué se puede ver y en qué época
El otoño y el invierno son las estaciones con más actividad, cuando llegan especies migratorias que buscan refugio en el embalse antes de continuar viaje o para pasar la temporada fría. Es habitual avistar patos, aves zancudas y, en los últimos años, ejemplares de origen norteamericano como el chorlito dorado o el pato porrón, que han elegido Cecebre como parada regular. En primavera, en cambio, predominan las especies que crían en la zona, atraídas por la vegetación de ribera que se ha ido recuperando junto a la orilla.
La ruta, paso a paso
El recorrido parte de la caseta de observación situada al pie del embalse, un pequeño refugio de madera acristalado desde el que se puede mirar al agua sin espantar a las aves. Desde ahí, el sendero avanza junto a la orilla y se adentra brevemente en zona de bosque mixto antes de volver al punto de partida, con un desnivel mínimo apto para toda la familia y para sillas de paseo.
Horario, acceso y precio
El acceso al sendero y a la caseta de observación es libre y gratuito durante todo el año, sin horario cerrado más allá de la luz natural del día. El aparcamiento se hace junto a la carretera de acceso al embalse, en Cecebre, y no hay tasa ni reserva previa para particulares. Para quien quiera ampliar la visita, muy cerca está el Aula de Natureza de Crendes, en Abegondo, que organiza actividades divulgativas sobre la biodiversidad del embalse y conviene consultar su horario en el propio concello antes de acercarse.
Qué llevar
Unos prismáticos no son imprescindibles, pero mejoran mucho la experiencia, sobre todo desde la caseta cubierta, donde se puede esperar en silencio sin que las aves se alejen. Conviene llevar calzado cerrado, porque el tramo junto al agua puede estar embarrado tras las lluvias, y evitar los meses de más calor si el objetivo es ver aves migratorias, porque en verano el embalse tiene mucha menos actividad ornitológica que en otoño e invierno.
Es, en definitiva, uno de los planes más accesibles del área metropolitana de A Coruña: gratuito, cercano y pensado tanto para quien lleva años con la afición como para quien solo quiere pasar una mañana tranquila junto al agua.
El embalse cumple además una función que va más allá del ocio, ya que abastece de agua a buena parte del área coruñesa, y esa doble condición de infraestructura hidráulica y espacio natural explica por qué su entorno se ha mantenido relativamente protegido del urbanismo que sí ha llegado a otras zonas cercanas. Para completar la visita, algunos senderistas combinan la Ruta del Bosque Animado con un paseo posterior por los alrededores de Cambre, aprovechando el mismo desplazamiento en coche para hacer de la mañana un plan más largo sin necesidad de moverse de la comarca.













