De tocar en la calle en Estados Unidos a dar 175 conciertos en un año: El Corta anima los barrios
El músico cambrés Rubén Cortiñas tiene una apretada agenda en salas, bares y fiestas

Carpintero y pintor de profesión, Rubén Cortiñas Ares, alias El Corta, es uno de los nombres más repetidos en los carteles de las fiestas patronales de la provincia coruñesa. Con su guitarra española y sus rumbas, el cambrés ha logrado ‘tejer’ una apretada agenda de conciertos que hoy en día le permite vivir solo de la música, después de haber pasado años tocando en la calle en ciudades como Albuquerque (Estados Unidos), Madrid o A Coruña.
“Empecé a tocar la guitarra con 14 años. Me enseñó un educador social que trabajaba en A Barcala y después me apunté en la Escuela de Músicos de Maestro Mateo, que compaginé al principio con un curso de carpintería. Trabajé mucho en la construcción y si esto sale mal no tendré problema en volver, pero ahora estoy aprovechando el momento”, explica el músico, que interpreta versiones “y algún tema propio” y mezcla ritmos de rumba con salsa o cumbia, entre otros estilos.
Relata que lleva tres años como autónomo y que en 2024 dio 120 conciertos, pero el año pasado ya fueron 175. “Hay días que hago triplete de ‘bolos’, pero también tengo mucho tiempo libre. Si vas a algún festival cobras más, pero para subsistir en esto hay que tocar en muchos bares”, comenta sonriendo.
Diferentes estilos
Habitual en la calle San Juan de A Coruña y miembro actual de la banda Pan Sen Fron –liderada por Xurxo Fernandes–, ha animado recientemente las fiestas de barrios como Elviña o A Falperra. Dependiendo de la cita lo acompañan músicos como Alberto Barral (guitarra), Rubén Paños ‘Piño’ (cajón) o Guillermo Cuba (bajo), entre otros, y reconoce que ahora se divierte tocando cumbias y salsas, pero le interesa la música de raíz de todos los lugares –blues, jazz, flamenco, música tradicional gallega– y ha tocado “mucho rock”, con influencias variadas, desde Metallica a Los Chichos, pasando por Willie Colón.
“Me fui a Estados Unidos en 2014 porque salía con una chica y su madre se fue allí. Me invitaron y mi idea era quedarme tres meses, pero acabé viviendo allí ocho años”, dice El Corta, que rememora de aquella etapa en Albuquerque la banda que montó, Da Terra Meiga, y sus actuaciones callejeras: “Es un aprendizaje muy bueno porque la gente no viene a escucharte y tienes que engancharla”, remata Cortiñas, que tiene un recuerdo especial para su abuelo Pepe, ya fallecido, que cuando empezaba le dijo que aprendiese a tocar rumba: “Y tuvo razón”, dice.
















