Felipe Couceiro, peluquero: “El boca a boca es lo que nos funciona, casi no usamos redes sociales”
En unos meses cumplirá 30 años trabajando en la urbanización A Barcala

“Empecé con 20 años aquí y todo fue una casualidad, yo no sabía ni dónde quedaba A Barcala”, dice Felipe Couceiro, que en octubre cumplirá 30 años como peluquero en uno de los barrios más poblados de Cambre, el cual ha visto crecer “desde que estaba lleno de andamios”, dice.
Oriundo de A Coruña, con raíces familiares en Cesuras y vecino de Santa Cruz de Mondoi, Couceiro asegura que en su negocio –en el que empezó como empleado en 1996 y del que tomó las riendas en 2007– ha logrado una clientela muy fiel a la que intenta no decepcionar: “A la gente obviamente le tiene que gustar cómo trabajas, porque lo de la peluquería es muy personal, pero si eres serio con los horarios y formal con los precios, suele salir bien”, destaca.
Explica que a algunos clientes les corta el pelo “desde que tenían cuatro años” y ahí sigue: “He visto crecer a muchos y a los adultos los he visto convertirse en padres, abuelos... tenemos un trato muy familiar”, cuenta Felipe Couceiro, quien desde que se puso al frente del local trabaja codo con codo con su mujer, Yolanda. La convivencia, dice, es “buena”, porque ponen “una mampara virtual y cada uno a lo suyo, aunque siempre hay chascarrillos”.
Menos comercio pequeño
Reconoce que la urbanización cambresa tiene hoy en día “menos comercio pequeño”, aunque “ya fue más barrio dormitorio de lo que lo es ahora”. “Cuando yo empecé a trabajar aquí había una panadería, una tienda tipo ultramarinos y varios bares. El edificio Hábitat no existía, no había piscina, ni instituto, ni escuela infantil, ni Eroski, ni bazar chino... Y los pisos, la mitad de los bloques estaban con andamios”, rememora.
“Llegamos a convivir cinco peluquerías. Hoy quedamos dos de aquellas y también hay una barbería”, dice el peluquero, quien asegura que la relación con sus competidores es muy buena: “Cada uno tiene sus clientes”, asevera.
A la peluquería F y Y de A Barcala no solo acuden vecinos de la zona, sino también de municipio cercanos como A Coruña o Arteixo y otros no tan cercanos: “Tenemos clientes que vienen desde Mugardos o Lugo. Parece una locura que hagan tantos kilómetros para venir aquí, pero yo también soy así, si algo me gusta no lo cambio”, manifiesta.
Califica de “complicado” el poder resistir con un negocio pequeño 30 años y revela que el boca a boca es su mejor baza. “Es lo que más nos funciona, porque casi no usamos redes sociales y no miro mucho las reseñas que nos dejan en Google”, destaca Felipe Couceiro, quien a pesar de vivir en Oza Cesuras nunca se ha planteado mover su negocio: “No me gustaría trabajar donde vivo, no desconectaría”, concluye.















