
Cuando alguien piensa en vacaciones de verano vienen a la mente imágenes de playas, piscinas, tumbonas y arroces en un abarrotado chiringuito. No es el ideal de Isaura Toja, vecina de Cambre, y su pareja, Óscar Cambón, que hace unos días se dedicaron a subir el mítico puerto francés del Col du Tourmalet desde Luz-Saint-Sauveur. Una auténtica aventura en las jornadas previas al Tour de Francia, que está en plena celebración.
“Eu de tumbona non son. O ano pasado xa estivemos por Somiedo, Lagos de Saliencia, o Alto da Farrapona, sitios míticos da Volta Ciclista”, declara Isaura Toja, que reconoce que los 20 kilómetros de subida al Tourmalet fueron “moi duros”, a pesar de contar ella con una bicicleta eléctrica. “Aínda así costa, e a batería agotouse a catro kilómetros do final. Ten menos mérito que cunha bici normal pero sabendo que non son profesional sumo algún punto”, dice entre risas la cambresa.
La emoción al finalizar la etapa –con una pendiente media de entre 6 y 7,5%– y contemplar el paisaje desde lo más alto hizo que se le saltaran las lágrimas. “Vale a pena o esforzo polas vistas e polo ambiente que se vive alí. É unha actividade que fai moita xente, aínda que eu non sigo o Tour nin o ciclismo, Óscar si. Eu apúntome con tal de que non fagamos turismo de praia”, relata Toja, que destaca entre los impresionantes parajes que descubrió el Circo de Gavarnie y el lago de Gaube.













