Un cuarto de siglo de una casa-museo y una fundación que sobrevive a duras penas sin ayudas “de ningún tipo”

El 8 de junio de 2001, Manuel Fraga inauguraba la casa-museo Wenceslao Fernández Flórez en Villa Florentina, una instalación que daba amparo a la fundación dedicada al escritor, un proyecto impulsado en 1998 por Antonio Montero Carro –presidente tras el primer arreón de Xaime Isla Couto–.
José Luis Castro de Paz, presidente desde 2014, reconoce que la situación ha cambiado mucho con respecto a los inicios y lamenta el precario momento de la entidad desde hace unos años. “Estamos sobreviviendo con el convenio que tenemos firmado con el Ayuntamiento de A Coruña y que nos permite sacar anualmente la revista ‘Volvoreta’, que por suerte se ha convertido en un referente en los estudios fílmicos y cinematográficos y ha llenado páginas de prensa no solo en España sino a nivel internacional”, destaca Castro de Paz, quien apunta como uno de los puntos de inflexión en la Fundación Wenceslao Fernández Flórez (FWFF) la creación de una segunda sede en la coruñesa calle Durán Loriga, en las instalaciones de la Asociación de la Prensa. Esto les permitió acceder a las subvenciones del Consistorio coruñés.
“Parecía lógico, nuestro escritor es de A Coruña y mi voluntad es llegar a cuantos más sitios mejor”, relata el presidente, que reconoce “la buena voluntad del Gobierno de Cambre”, pero lamenta que se haya perdido la ayuda de este Ayuntamiento, el “segundo apoyo” de la FWFF tras María Pita.
Propiedad de la Diputación
“La casa es de la Diputación pero desde hace cinco años no pagan el teléfono, han dejado desierto el concurso y hay cosas que tenemos que asumir de manera voluntaria. Para el papel higiénico, la luz y cualquier actividad que no sea la revista ‘Volvoreta’ no tenemos ninguna subvención. Tenemos una colección de libros que vamos sacando, acabamos de publicar el número once, y hacemos todo lo que podemos. Tenemos muchísimas dificultades para sobrevivir día a día para las cosas más nimias. Podemos hacer una revista lujosa pero casi no podemos encender la luz del baño”, sostiene Castro de Paz.
Tenemos dificultad para pagar las cosas más nimias; queremos investigar pero no hay dinero
El catedrático de Comunicación de la Universidad de Santiago (USC) comenta que en los inicios la fundación se centró en dotar de fondos a la casa-museo, “que hoy ya está asentada y que cuenta con el gran trabajo de Alicia [Longueira] y de Teresa [Moris], quien fue la guardesa de Villa Florentina; ambas hacen que aquello funcione estupendamente”. Ahora, dice, le gustaría potenciar la investigación para “colocar a Wenceslao en el lugar que le corresponde como uno de los grandes escritores españoles del siglo XX”.
“Como investigador y profesor de la USC no podía permitir que Villa Florentina se convirtiese, entiéndase en el mejor sentido de la palabra, en una especie de casa de la cultura. Además de las actividades para la gente de la zona o de la comarca, es necesario divulgar con profundidad y rigor la figura de Wenceslao. Queremos investigar pero no tenemos dinero”, concluye el presidente.













