Xerome Pena, guía agility | “Empecé para crear un vínculo con mi perro pero quiero ir al mundial”
Con 12 años comenzó a practicar este deporte con Hipo –su cockapoo– en el club Coco Can de Oleiros, donde ha encontrado a “una familia” y no para de cosechar éxitos

Empezó a practicar agility con su perro con 12 años y ahora, con casi 16, se ha convertido en un habitual en los podios de los campeonatos gallegos. Xerome Pena Paz, de O Temple, reconoce que se inició en esta disciplina “por probar”, pero se ha convertido en una de las satisfacciones de su vida: “Creas un vínculo muy especial con tu perro”, explica el que en noviembre viajará a Cádiz para participar en el Campeonato de España de Agility.
“Llevo tres años compitiendo, empecé gracias a un vecino que lo hacía por entretenimiento. Mi perro era muy enérgico y para que desfogase un poco, y también para hacer algo con él y crear vínculo, decidí probar y me fue muy bien. Al principio no era tanto agility como cosas relacionadas con la obediencia, pero poco a poco llegamos a donde estamos ahora”, cuenta Pena, estudiante de 3º de ESO en el IES David Buján de Sigrás que, añade su madre, compagina “con gran esfuerzo” las competiciones con sus estudios.
Será el cuarto año que compite en el Campeonato de España, esta vez gracias a la medalla de plata que cosechó en el campeonato gallego. A pesar de que existen razas más predispuestas a triunfar en agility, como border collie, sheldie o malinois, Xerome Pena tiene a Hipo, su cockapoo –cruce de cocker y caniche–, de cinco años, y está iniciando a su otro perro, Millo (caniche) en el mundillo.
Horas con sus mascotas
“Creas un vínculo muy bonito con el perro, son tantas horas con él... Necesitas una buena comunicación y rutina con él para que te haga caso en las pistas. Además, no es lo mismo que te haga caso en casa que en los campeonatos, donde hay miles de personas mirando y mucho ruido”, puntualiza el guía agility, que dedica tres horas a la semana a ejercitarse junto a sus mascotas.
En su club, el Coco Can de A Seara (Oleiros), dice haber encontrado “una auténtica familia”. “Siempre me he sentido muy arropado y apoyado por los entrenadores y el equipo, hay una relación muy bonita, somos más que un club”, señala el joven, a quien mentorizan los hermanos Jacobo y Pablo Martí, muy laureados en esta disciplina.
Ahora, dice Pena, su objetivo es “ir al mundial”: “Me encantaría, de hecho hay varios compañeros del club que van a ir, tanto a la categoría junior como a la absoluta. Este es un deporte que cada vez tiene más adeptos y hay mucho nivel, empezando por mi club”, destaca.
Su perro Hipo tiene ahora cinco años, “pero empezó a practicar agility con año y medio y a competir con dos”. Por la misma senda va Millo, un caniche que tiene un año y al que Xerome ya está entrenando. En su familia nadie más practica agility, pero el cambrés ha conseguido que a su alrededor todos conozcan este deporte y su terminología. Su siguiente meta: clasificarse para el mundial.












