
Bajo la premisa 'hecho a mano con amor' y con la mente puesta en la operación bikini, una pastelería de Cambre ha lanzado una nueva línea de postres 'fit', sin azúcar ni lactosa, para todos aquellos "que buscan algo para endulzarse, pero sin tanta culpabilidad", explican las hermanas Flores, de la confitería Chanitas.
Han comenzado con bizcochos de avena y manzana y cookies de granola –granola que también puede comprarse a granel–, pero también ofrecen tablas donde estos dulces se mezclan con frutas y frutos secos, creando vistosos y coloridos platos. Además, dicen, pronto ampliarán la colección de postres ligeros con “cosas más frescas, pensando en la temporada de verano”.
Señalan que tienen “dos tipos de clientes: los que buscan algo muy goloso porque para eso vienen a una pastelería, y los que prefieren algo más ‘light’ porque así pueden venir más sin tanto remordimiento”. Aún así, afirman que en esta época del año “ya se nota que la gente intenta comer menos dulces”.
Ubicadas en la calle Balado desde octubre de 2024, Marianne y Luisana han ido viendo cómo su negocio "crecía gracias al boca a boca" y uno de los momentos cumbre fue el pasado domingo, Día de la Madre, donde el público arrasó con sus dulces. "En Reyes también fue un aluvión. Lo que notamos es que cada fin de semana vienen clientes nuevos, y la mayoría porque se lo ha recomendado alguien", dice Luisana Flores.
Hace seis años llegaron a Cambre desde Venezuela y comenzaron a trabajar en todo tipo de empleos, casi todos sin relación con la carrera profesional que desempeñaban en su país de origen –Luisana es dentista y Marianne contable–: comedores escolares, cuidado de personas dependientes, hostelería, limpieza de casas... todo para salir adelante en un municipio que les acogió “con los brazos abiertos”, explican. Desde entonces han tejido una red de apoyo con los comerciantes cercanos, a los que procuran comprar “todas las materias primas posibles”.
"Las milhojas no pueden faltar, hemos visto que en esa zona es una tarta que triunfa", aseguran, aunque lo que más despachan son las cookies, especialmente a niños. Por ello están preparando una tarjeta de fidelidad en la que la décima galleta será gratuita.
Su futuro pasa por contratar una persona más para que atienda el mostrador, donde también sirven café. "En realidad somos obrador, pero siempre hay quien ve estas mesitas y quiere desayunar o tomar un café. Nos haría falta una persona para atender la barra, porque necesitamos mucha producción", apuntan las hermanas, que reconocen que trabajar juntas, algo que nunca habían hecho, está funcionando "a la perfección" y cuando se ven después de sus días libres se dan un abrazo como si hubieran pasado dos semanas sin verse.
"Al principio sí que teníamos más dudas o más negatividad, pero cambiamos rápidamente el chip. Empezamos a pensar con más optimismo, que nos iría bien", sostiene Marianne, quien añade que ya están sirviendo sus tartas en un restaurante de O Burgo y en breves comenzarán con uno en O Temple.













