
Cualquiera que conozca a Rosy Rivas, de la tintorería Punto Rosa de Cambre, puede constatar su personalidad arrolladora, su vitalidad y buena ‘vibra’. “Me encanta tratar con la gente y ayudar en lo que pueda, si hay algo que no se puede ser en esta vida es egoísta”, dice quien este 2026 celebra diez años al frente de su negocio, ubicado en la plaza Europa, a pocos metros del Ayuntamiento.
Empezó en el sector con 17 años, a finales de los 90, “con el típico trabajo de verano mientras estudiaba”, pero al final se “enganchó”: “Estudiaba para ser profesora de Infantil pero este oficio me conquistó. Recuperar prendas antiguas, dar soluciones a la gente cuando está desesperada... me encanta mi trabajo, llevo toda la vida en tintorería y sigo teniendo ganas de aprender, mi cabeza y mis manos siempre están ocupadas”, explica feliz esta coruñesa ‘venidera’, instalada en Cambre desde 2004.
Reseñas en Google
Desprende cariño en cada palabra y tiene cerca de un centenar de reseñas en Google que destacan no solo su buen hacer con los tejidos, sino “su sonrisa permanente”. “Esta profesión me ayudó a conciliar mientras mi hija fue pequeña y sigo muy contenta porque hago lo que más me gusta. Económicamente es muy difícil pero me da para vivir y ahora mismo me permite cuidar a mi madre. Tengo contratada a una compañera, Érica, con la que estoy encantada”, indica Rivas.
El comercio local está manteniendo los precios más de lo que se puede a pesar de que no nos perdonan nada
El trato con el público es una de sus cosas favoritas junto con la de “hacer comunidad” en el pueblo –Rivas es de las que colabora con cada fiesta, evento o festival y de las que se mancha las manos para ayudar en una churrascada–. Cree, además, que el comercio local cambrés está cogiendo impulso con nuevas aperturas y precios “imposibles”: “Estamos manteniendo precios más de lo que podemos a pesar de que no nos perdonan nada y hasta nos cobran un impuesto a los beneficios, que muchas veces es de lo que tenemos que tirar los meses de poca actividad”, señala, y añade que “desde la pandemia mucha gente descubrió que puede conseguir todo en las tiendas de al lado de su casa”.
Ocasiones especiales
Recuerda con cariño ocasiones en las que consiguió dejar como nuevas piezas de ropa en estados lamentables: “A la tintorería se traen las cosas que importan y me acuerdo de casos como el de una señora que quería que su hija se casase con su vestido de boda pero estaba muy mal... y otro de una mujer que vino con un vestido de fiesta que necesitaba de un día para otro. Ambas quedaron súper felices y eso me lo llevo para siempre, ver las caras cuando consigues hacer esa ‘magia’ es impagable”, relata.
Rosy Rivas ensalza el papel de los comerciantes y empresarios de Cambre y confía en que la situación administrativa del Ayuntamiento se solucione próximamente: “No se firman las cosas y nadie sabe realmente de quién es la culpa, todo va a remolque y es un poco decepcionante, pero poco a poco”, dice.
“Me gusta tomarme el café ahí enfrente, comprar el pan en la plaza, hacer la compra en los Vilas, coger algo de ropa en El Armario de Noe o la manta en Novedades Olimpia. Entre todos nos sostenemos”, concluye.











