El ‘esperpento’ que asombra a las visitas de Bergondo, sobre todo a las extranjeras: “¿Y eso ahí?”
En el municipio, aunque nunca la aprobaron, han aprendido a convivir con la torre de alta tensión contigua al Mosteiro de San Salvador

La movilización social para exigir la retirada de la torre de alta tensión emplazada en el entorno del Mosteiro de San Salvador es el resultado de muchos años de convivencia con una estructura que casi indigna más a los visitantes que a los residentes en Bergondo. Los vecinos se han acostumbrado a verla en cada celebración pero a los que se acercan a conocer el convento les sorprende su cercanía al monumento: “¿Y qué hace eso ahí? Estamos en el siglo XXI”. Incluso la encargada de las visitas que se organizan con motivo de los actos del 900 aniversario reconoce que es una de las cuestiones que más extraña a los que no conocían San Salvador.
También el sacerdote, Rubén Aramburu, habla en términos similares: “Esta fin de semana, por exemplo, houbo dous casamentos, en un viña xente de Miami, de Nova York... e noutro había case oitenta alemáns, e claro, chegan a aquí e atópanse con isto e din: ‘Como é posible, en pleno século XXI?’”. Con esta anécdota demuestra que sí existe un clamor y que, aunque desde el Ayuntamiento de Bergondo se realizaron distintas solicitudes, sus reivindicaciones nunca han sido atendidas por Natugy.
“Veu xente de Miami, de Nova York, Alemaña... e todos din o mesmo: ‘Como é posible? En pleno seculo XXI’”, dice el cura, Rubén Aramburu
La retirada de la torre y el soterramiento de las canalizaciones es una demanda histórica, tanto de los vecinos como de los representantes de Bergondo. Pero este año, al coincidir con el 900 aniversario del BIC, se han multiplicado los visitantes y, aún por encima, se iniciaron las obras para modernizar la estructura por parte de Naturgy, con lo que el malestar también ha aumentado y la ciudadanía saltó: “Non poden concebir como, tan cerca dun Ben de Interese Cultural, pode haber unha infraestrutura así”, comenta la regidora, Alejandra Pérez Máquez. Y esa infraestructura que tanto sorprende a los visitantes es la misma a la que los que el miércoles se concentraron para exigir soluciones se refieren como “esperpento”, el “atentado al patrimonio” que denuncia el exalcalde coruñés Francisco Vázquez.















